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6 ago 2009

"'¡Oh, dios mío, me ha salido un impersonator!"

Bruce Lee tenía sus clones, Bud Spencer y Terence Hill tenían a Paul Smith y Michael Coby, Franco usaba dobles para conseguir el don de la ubicuidad. ¿Recuerdan el mal rollo de ver al Profesor Cavan con la cara de El Gran Wyoming en lugar de Armando de Razza al final de El día de la bestia? ¿O cuando Vivian Banks pasó de ser un saco de huesos a una señora con curvas en El príncipe de Bel-Air? Es la rareza del doble, la pesadilla dickiana de la suplantación de personalidad... y ahora sé lo que se siente al sufrirla.

Les cuento un poco de dónde viene el asunto: hace mucho, mucho tiempo, este foro era un lugar feliz en el que nos reuníamos la mayoría de fans españoles de Van Damme para compartir impresiones, información y material sobre el belga. Todo iba bien. Había gente que no me caía bien allí, pero eran los menos. Yo intentaba mantenerme al margen de las esporádicas discusiones y ejercer mi papel de moderador lo mejor que sabía. El desastre llegó cuando dos miembros del foro, Rafa y Adolfo (a los que a partir de ahora llamaremos Rafadolfo, porque son como Brangelina), perdieron la puta cabeza. Gracias a su impresionante colección de material de Van Damme, Rafadolfo consiguió su sueño de conocer en persona al actor, halagado al saber que había fans que llegaban a tal grado de obsesión por él que podían invertir sus últimos ahorros en un imán para nevera de Street Fighter o un pin de Timecop (y hablamos de gente con familia a su cargo, aunque cada uno es libre de gastar su dinero donde quiera, ojo... que lo de tener que llenar el biberón de un bebé puede ser algo secundario cuando estamos hablando de un póster coreano de Contacto Sangriento, eso lo saben hasta los tontos). En ese momento la firma forera de Rafadolfo se convirtió en una foto de 400x600 que impedía la correcta lectura de la página y se le empezó a decir que retocara esa imagen para no enturbiar la navegación de la misma. Él lo entendió de la única manera que podía hacerlo: "¡Estos pringados me tienen envidia!", y comenzó a actuar en consecuencia, riéndose de los que no conocían a Van Damme, es decir, el resto de foreros. Los moderadores no sabíamos qué hacer, puesto que el administrador del foro, el endiosado Raúl Centinela, era amigo de Rafadolfo y esto le convertía en alguien intocable. Hasta que un hacker decidió que ya estaba bien, se hizo con la cuenta de la mitad de Rafadolfo y le quedó en ridículo delante de todos. Rafadolfo pensó que el tal hacker era yo, llegando a esa conclusión porque, acojónense, el pirata escribía bien. Pero no, se equivocaba, yo jamás haría algo así, aunque aplaudí públicamente la actuación de esa mano negra. El hacker fue expulsado y todo cambió: Raúl era incapaz de mantener el foro, y no me refiero a económicamente, ya que hasta nos sacó pasta a unos cuantos para luego banearnos por resultarle incómodos. La solución fue que todos los sensatos de allí nos largamos, hicimos un foro nuevo y en el viejo se quedaron Raúl, Rafadolfo y cuatro amigos más, con sus exclusivas en capítulos, sus pajas públicas y su incapacidad para hacer algo mínimanente informativo y aprovechable con el privilegio de tener contacto directo con el mismo Jean-Claude Van Damme. Aquí podría haber llegado la paz, con ambos grupos separados. Pero Rafadolfo siguió obsesionado con nosotros, o conmigo, porque ahora parece algo totalmente personal. No hace mucho intentó colarse en VanDammeForum con nombres falsos, pero fue descubierto y baneado. Y ahora ha hecho lo más patético, rastrero, idiota, asqueroso y cutre que recuerdo haber sufrido por internet desde que lo utilizo. Si entran aquí (EDITO: han eliminado la prueba incriminatoria, así que visiten ese enlace sólo si quieren pasar un buen rato. No obstante, como soy previsor, he rescatado la imagen original y se la he puesto aquí), una vez que se hayan calmado después del ataque de risa y vergüenza ajena ("¡envidia!", diría Rafadolfo), verán al final que este diábolico ente se ha inventado que yo estuve con él en su casa para disfrutar de todo su material como si fuéramos tan amigos, provocando el desconcierto entre los que saben que no le trago y que me parece imbécil e intentando dejarme ante los que no me conocen bien como un hipócrita o así. Para ello han cogido a un tipo gordo, con gafas y perilla y le han hecho pasar por mí. Con dos cojones. No sé si el pobre gañán está en el ajo o si se han aprovechado de él, si le han visto por la calle y le han dado 20 euros si se dejaba hacer una foto... o si han hecho un casting por internet. De Rafadolfo se puede esperar uno cualquier cosa. Cualquiera. Como que se empeñen en decir que ese soy yo y que he estado con ellos una semana en su casa tan ricamente. Porque Rafadolfo es así de hijodeputa. Les dejo la foto con una pequeña comparativa. Más que nada porque algunos ya me han preguntado si ese de la foto soy yo y no me hace gracia que manchen mi nombre de esa manera. Yo nunca visitaría a Rafadolfo y además soy mucho más guapo .


Me gustaría no tener que haber hablado de algo tan vergonzoso, pero no quiero que surjan más dudas. Mientras tanto, intentaré que se me pase el cabreo y veré qué puedo hacer para que esto no se repita. Al principio sólo era una cosa de niños, pero ya está bien de tocarme los cojones.

5 ago 2009

Cuatro nombres en la agenda

Ya he hablado sobre dos de ellos recientemente en el blog pero, siguiendo la tradición de traer aquí todos los artículos que voy publicando en Crónicas de un pueblo, les dejo mi apresurado, incompleto y obvio homenaje a cuatro nombres que me han hecho la vida más feliz últimamente.




Este mes la crónica será un poco diferente. Les propongo, por distintos motivos, cuatro nombres a retener, descubrir o recuperar, dependiendo de cuál sea su relación con ellos. Aunque todos tienen algo en común: hacen cosas que otros no saben, no pueden o no se atreven a hacer. Y si este les parece un artículo demasiado dado a la hipérbole, es porque estos cuatro sujetos lo merecen.

- Michael Bay: lo mío con este director siempre ha sido un poco difícil, hasta tal punto que llegué a odiar ‘La Roca’ (1996) alegando que era una de las películas de acción más sobrevaloradas de los noventa, principalmente por el modo en el que estaba dirigida y montada y lo imposible que me resultaba seguirla sin marearme o acabar con jaqueca. Pero progresivamente Bay ha demostrado ser una autor con unas constantes temáticas y visuales insobornables a las críticas y no sólo no se ha preocupado en ocultarlas, sino que las ha potenciado hasta el extremo. Haber visto en poco tiempo ‘Transformers 2’ (2009) y ‘Dos policías rebeldes 2’ (2003) me confirma a Bay como creador de la Acción Épica (por magnitud, intenciones y resultados) y con ellas se gana mi admiración hasta nueva orden.

- Sacha Baron Cohen: me hizo esbozar alguna sonrisa con ‘Ali G in da house’ (2002), pero cuando llevó otro de sus personajes televisivos al cine con ‘Borat’ (2006) le puse en un altar en el que le mantengo después de haber visto ‘Bruno’ (2009). A pesar de evidenciar cierto desgaste en la fórmula del mockumentary, manipulando a placer tanto el contenido como la forma de sus imágenes y el modo de conseguirlas, Cohen me sigue haciendo llorar de risa en secuencias como la sesión con el médium o la noche de acampada con los cazadores. El hecho de que tanto ‘Borat’ como ‘Bruno’ contengan dentro de sus carcajadas una crítica hacia sectores muy concretos es accesorio: lo verdaderamente importante es que su protagonista e ideólogo es uno de los mejores cómicos que pueden ver en el cine actualmente.

- Borja Cobeaga: de un tipo que con 9 años empezó a hacer cortos con títulos como ‘Komando Águilas Rojas’ o ‘Billy Manonegra’ se pueden esperar grandes cosas. Y así ha sido: ‘Vaya semanita’ es uno de los platos principales de cualquier programa de zapping que se precie, su estupendo cortometraje ‘Éramos pocos’ (2005) estuvo nominado al Oscar y ahora ha presentado su debut en el largometraje, ‘Pagafantas’ (2009), la comedia más inteligente y desgarradora que se ha filmado en España en muchos años. Ahora prepara su segundo largo, de título ‘Retrasado’, que Cobeaga y su coguionista Diego San José han descrito como “Pagafantas en La Jungla de Cristal”, definiéndola como una comedia de acción narrada casi en tiempo real. No sé ustedes, pero yo no pienso perdérmela.

- Lexi Alexander: me declaro fan total de esta mujer desde ya. Campeona mundial de karate y kickboxing, ha dirigido la película de acción más brutal de lo que llevamos de Siglo XXI, así como una de las más divertidas, ‘The Punisher: War Zone’ (2008). Su fracaso en taquilla fue descomunal en EEUU y a España ha llegado directamente en dvd, siendo estos datos más que suficientes para que sintiera curiosidad por ver a qué venía tal estropicio. Una vez vista, se entiende el descalabro: esta nueva adaptación al cine del personaje Frank Castle (The Punisher o El Castigador) es más violenta que cualquier otra película del género producida en Hollywood desde, posiblemente, ‘Robocop’ (1987). Y esto, en tiempos de corrección política, sólo puede conducir al desastre económico. Esperen unos años y ya verán cómo se acaba convirtiendo en un título de culto