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Mostrando entradas con la etiqueta Borja Cobeaga. Mostrar todas las entradas
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8 abr 2011

'No controles'

(No controles. Borja Cobeaga. España. 2011. 95 minutos) En Pagafantas (2009), Borja Cobeaga contaba las penurias por las que pasaba alguien dispuesto a arrastrarse por amor, a ser un conejillo de indias en manos de su objeto de deseo y a ser su mejor amigo con tal de tener la posibilidad de estar cerca por si, con un poco de suerte, podía aprovechar un momento de debilidad y conquistarla. Algunos (afortunados) acusaron la película de ser demasiado exagerada, de llevar hasta extremos increíbles el patetismo del protagonista y de plantear situaciones que no se darían en la vida real. Otros, que por desgracia sabemos que el guion de aquella cinta no se alejaba tanto de la realidad como los demás pensaban, disfrutamos la película casi tanto como la padecimos: su visionado era una especie de recordatorio de lo gilipollas que habíamos sido en algún momento dado de nuestras vidas (o incluso en ese instante), y algunas de las escenas con las que muchos se reían a nosotros no nos hacían ni puta gracia, por cuanto nos recordaban a situaciones vividas. En No controles, Cobeaga y su coguionista Diego San José reinciden en algunos de los temas de su anterior trabajo, pero con un tono más amable, más cómico y positivista, contando ahora la historia de un chico, Sergio (Unax Ugalde), que quiere recuperar el amor de su ex-novia Bea (Alexandra Jiménez) antes de que se vaya a vivir fuera del país. Una tormenta de nieve hace que tengan que pasar la noche en un hotel y, de ese modo, el protagonista tendrá hasta el amanecer para reconquistar a la chica y volver a ser feliz, con la ayuda de un peculiar grupo de personajes: Juancarlitros (Julián López), antiguo compañero del colegio de Sergio y aspirante a humorista; Juanan (Secun de la Rosa), un divorciado que viene de Punta Cana cargado de mala leche; Jimmy (Alfredo Silva), empleado del hotel de origen ecuatoriano que ha contado a su esposa que trabaja de profesor en un colegio; y Laura (Mariam Hernández), azafata que debe un favor a Sergio si no quiere que éste le ponga una reclamación por haberle extraviado la maleta. Todo esto con la visita inesperada de Ernesto (Miguel Ángel Muñoz), actual pareja de Bea, que hace las veces de villano de la función.

LO MEJOR: Juancarlitros, un personaje que merecería una
película para él solo.
LO PEOR: Que el público le diera la espalda, demostrando
lo ciegos y burros que podemos llegar a ser a veces.
En una escena de la película, Juancarlitros afirma que "esto es como la Jungla de Cristal... pero del amor". Y lejos de ser uno más de los muchos (y tronchantes) chistes que suelta el personaje, esa frase es toda una declaración de intenciones. Aunque no haya acción, No controles recuerda al clásico de Bruce Willis en tanto que comparten esquema básico: una historia contrarreloj que transcurre en una sola noche, en la que el héroe tiene que enfrentarse a varias adversidades para arreglar las cosas con su ex-pareja. Pero si en aquella Bruce Willis las pasaba canutas en solitario, aquí el protagonista tiene la suerte de contar con unos cuantos compañeros que, además de ayudarle a él, consiguen mejorar la película. Se produce así el efecto Fuga de cerebros (Fernando González Molina. 2009), en la que los secundarios se acababan comiendo con patatas a los protagonistas, haciéndose con el control de la película y ganándose las simpatías de los espectadores. La relación entre los personajes de Secun de la Rosa y Alfredo Silva sólo se puede calificar de entrañable, pero quien se lleva todas las miradas es Julián López, capaz de absorber cada plano con sus carisma y de hacer un esfuerzo interpretativo digno de elogio: es un buen cómico haciendo de mal cómico. En cuanto a los protagonistas, se puede decir que Alexandra Jiménez cumple bien y aporta naturalidad y simpatía a un personaje que no está pensado para caer especialmente bien, mientras que Unax Ugalde se muestra menos sieso que en Bon appétit (David Pinillos. 2010) y hasta se atreve con la comedia física, con resultados aceptables, aunque su personaje le obliga a mantenerse siempre a bajas revoluciones y en ese sentido funciona de manera perfecta. No controles marca un paso evolutivo en la carrera de Borja Cobeaga, a pesar de la triste acogida que tuvo en su momento en las salas, ya que estéticamente es menos torpe que su ópera prima y está dotada de mayor ritmo, narrativamente es menos dispersa y se permite además un gran momento tragicómico en una secuencia en la que Julián López demuestra la importancia de ir siempre a tope, de no tirar la toalla y de encarar la vida con optimismo. Ese es el mensaje de No controles y por eso es la comedia romántica que ninguno de ustedes debería avergonzarse de ver más de una vez. 

5 ago 2009

Cuatro nombres en la agenda

Ya he hablado sobre dos de ellos recientemente en el blog pero, siguiendo la tradición de traer aquí todos los artículos que voy publicando en Crónicas de un pueblo, les dejo mi apresurado, incompleto y obvio homenaje a cuatro nombres que me han hecho la vida más feliz últimamente.




Este mes la crónica será un poco diferente. Les propongo, por distintos motivos, cuatro nombres a retener, descubrir o recuperar, dependiendo de cuál sea su relación con ellos. Aunque todos tienen algo en común: hacen cosas que otros no saben, no pueden o no se atreven a hacer. Y si este les parece un artículo demasiado dado a la hipérbole, es porque estos cuatro sujetos lo merecen.

- Michael Bay: lo mío con este director siempre ha sido un poco difícil, hasta tal punto que llegué a odiar ‘La Roca’ (1996) alegando que era una de las películas de acción más sobrevaloradas de los noventa, principalmente por el modo en el que estaba dirigida y montada y lo imposible que me resultaba seguirla sin marearme o acabar con jaqueca. Pero progresivamente Bay ha demostrado ser una autor con unas constantes temáticas y visuales insobornables a las críticas y no sólo no se ha preocupado en ocultarlas, sino que las ha potenciado hasta el extremo. Haber visto en poco tiempo ‘Transformers 2’ (2009) y ‘Dos policías rebeldes 2’ (2003) me confirma a Bay como creador de la Acción Épica (por magnitud, intenciones y resultados) y con ellas se gana mi admiración hasta nueva orden.

- Sacha Baron Cohen: me hizo esbozar alguna sonrisa con ‘Ali G in da house’ (2002), pero cuando llevó otro de sus personajes televisivos al cine con ‘Borat’ (2006) le puse en un altar en el que le mantengo después de haber visto ‘Bruno’ (2009). A pesar de evidenciar cierto desgaste en la fórmula del mockumentary, manipulando a placer tanto el contenido como la forma de sus imágenes y el modo de conseguirlas, Cohen me sigue haciendo llorar de risa en secuencias como la sesión con el médium o la noche de acampada con los cazadores. El hecho de que tanto ‘Borat’ como ‘Bruno’ contengan dentro de sus carcajadas una crítica hacia sectores muy concretos es accesorio: lo verdaderamente importante es que su protagonista e ideólogo es uno de los mejores cómicos que pueden ver en el cine actualmente.

- Borja Cobeaga: de un tipo que con 9 años empezó a hacer cortos con títulos como ‘Komando Águilas Rojas’ o ‘Billy Manonegra’ se pueden esperar grandes cosas. Y así ha sido: ‘Vaya semanita’ es uno de los platos principales de cualquier programa de zapping que se precie, su estupendo cortometraje ‘Éramos pocos’ (2005) estuvo nominado al Oscar y ahora ha presentado su debut en el largometraje, ‘Pagafantas’ (2009), la comedia más inteligente y desgarradora que se ha filmado en España en muchos años. Ahora prepara su segundo largo, de título ‘Retrasado’, que Cobeaga y su coguionista Diego San José han descrito como “Pagafantas en La Jungla de Cristal”, definiéndola como una comedia de acción narrada casi en tiempo real. No sé ustedes, pero yo no pienso perdérmela.

- Lexi Alexander: me declaro fan total de esta mujer desde ya. Campeona mundial de karate y kickboxing, ha dirigido la película de acción más brutal de lo que llevamos de Siglo XXI, así como una de las más divertidas, ‘The Punisher: War Zone’ (2008). Su fracaso en taquilla fue descomunal en EEUU y a España ha llegado directamente en dvd, siendo estos datos más que suficientes para que sintiera curiosidad por ver a qué venía tal estropicio. Una vez vista, se entiende el descalabro: esta nueva adaptación al cine del personaje Frank Castle (The Punisher o El Castigador) es más violenta que cualquier otra película del género producida en Hollywood desde, posiblemente, ‘Robocop’ (1987). Y esto, en tiempos de corrección política, sólo puede conducir al desastre económico. Esperen unos años y ya verán cómo se acaba convirtiendo en un título de culto

12 jul 2009

'Pagafantas'


(Pagafantas. Borja Cobeaga. España. 2009. 80 minutos). El pasado 3 de Julio pensé que una buena forma de celebrar mi cumpleaños sería yendo al cine a ver esta película que asumo como un homenaje y un toque de atención hacia los mejores amigos gays heterosexuales como yo. Y como soy un suicida y un inconsciente, deslicé una invitación en un sms a la que ha estado a punto de ser mi Claudia particular de esta temporada (porque el buen pagafantas es un ser inagotable que va renovando su foco de sufrimiento cada cierto tiempo al reconocerse incapaz de ser correspondido, degenerando en un proceso acumulativo según el cual un clavo no saca a otro clavo, sino que lo hunde más y se adosa a los que han penetrado antes). No pudo ser. Y no por lo que piensan: ni siquiera tuve la oportunidad de ir solo, como finalmente sí hice hace dos días, encontrándome en una sala llena de parejas en la que sólo yo tenía el dudoso privilegio de no tener que compartir ningún reposabrazos. Casi mejor así, porque de haber llevado a cabo mi impulso inicial probablemente habría explotado de vergüenza en el cine, como Buda. Y es que si el pagafantismo fuera una carrera, yo sería Doctor Honoris Causa. Si fuera un arte marcial yo sería Cinturón Negro Décimo Dan. Pero no se equivoquen, que no me hago el guay: ser pagafantas no tiene ni puta gracia. No así ver sufrir a uno de ellos... y ahí es donde la película de Cobeaga triunfa.

Como mandan las leyes de la comedia, Pagafantas parte de una situación nada agradable para el protagonista: Chema se convierte, en contra de su voluntad, en el mejor amigo de la chica de la que está enamorado. Y sobre esa premisa dolorosamente reconocible Cobeaga construye ochenta minutos de eficiente, sencillo e hilarante cine en los que, para bien, no disimula sus orígenes en los mundos del cortometraje y la televisión. La aportación chanante es anecdótica, pero el arsenal cómico es apabullante: desde los recursos más básicos de tropezones y tartazos hasta los más sutiles (cierta frase sobre las tradiciones vascas), pasando por equívocos verbales ingeniosos y generacionales (¡"Los héroes del zodiaco"!) y una trama secundaria, la que incumbe a Óscar Ladoire y Kiti Manver, con mucha chicha y que funciona como un reflejo proyectado hacia el futuro de la línea argumental principal con la que se retroalimenta. Todo esto rematado con unos interludios didácticos que no hacen otra cosa que potenciar la mezcla de cachondeo y patetismo que impregna la película, que culmina con un final doble y doblemente amargo y valiente, con el que no se atrevió Nicolás López en Promedio rojo (título que es a mi adolescencia lo que Pagafantas a mi estado actual).

Ahora bien, si a mí Pagafantas me llega tanto es por motivos puramente extracinematográficos, así que es innecesario seguir intentando desglosar sus virtudes desde un punto de vista analítico. Mejor vayan a verla y luego me cuentan.