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2 abr 2010

Vacaciones en el paraíso


Haber decidido que este blog iba a ser sólo un blog de cine era arriesgado por dos motivos: primero, por el escaso número de visitas que tendría una bitácora dedicada exclusivamente a la crítica cinematográfica dirigida a lectores pensantes; segundo, porque la falta de tiempo para ver películas conlleva la inexistencia de nuevos posts. Esos eran dos factores que tenía asumidos y a los que me enfrentaba voluntariamente. Lo que no entraba en mis planes era que me pondría a ver 'Perdidos' desde el episodio 1 y quedaría enganchado de tal modo que no me apeteciera ver otra cosa. Por eso he tenido que hablar de una serie de televisión en Crónicas de un pueblo, en una sección que tiene por nombre 'Crónicas cinéfagas'... Varios apuntes: desde que escribí el artículo hasta que ha aparecido publicado he podido ver algunos títulos de los que ya daré cuenta por aquí, sigo sin ver 'Agora' ni 'En tierra hostil' y lo que escribí para WeLoveCinema sigue inédito.

La actualidad cinematográfica se halla en un momento propicio para que este mes les hablara de varios temas interesantes: el triunfo en los Goya de la maravillosa CELDA 211 sobre ÁGORA (que no he visto ni pienso ver); el de EN TIERRA HOSTIL (que todavía no he visto pero quiero ver) en los Oscar sobre AVATAR (que en maldita hora padecí); la llegada de las proyecciones tridimensionales al cine Conquistadores de Badajoz, con lo cual ya no será necesario desplazarse hasta Mérida o Almendralejo para ver en 3D FURIA DE TITANES o ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS… También una serie de estrenos apetecibles a priori y que han llegado de golpe a nuestras pantallas (AL LÍMITE, DAYBREAKERS, THE LOVELY BONES, GREEN ZONE – DISTRITO PROTEGIDO, EL LIBRO DE ELI, DESDE PARÍS CON AMOR, SHUTTER ISLAND…). Lástima que no haya visto ninguno de ellos. De hecho, no voy al cine desde el mes pasado, cuando salí asqueado de ver aquel HOMBRE LOBO del que ya les hablé. Y en casa apenas he vuelto a ver algunos títulos, bien por encargo (para un artículo que me han pedido para la web www.welovecinema.es que quizá ya esté on-line cuando tengan este número del Crónicas en sus manos) o para acompañar a algún familiar. ¿Qué ocurre? ¿Acaso he perdido interés por el cine? ¿Acaso he dejado de ser yo? Nada de eso, digamos que me he tomado unas vacaciones... en una isla (semi)desierta acompañado de un puñado de supervivientes de un accidente aéreo: los pasajeros del vuelo Oceanic 815.
Efectivamente, les hablo de PERDIDOS. De un tiempo a esta parte, todo mi tiempo de ocio ha sido empleado en disfrutar de esta serie, probablemente el fenómeno televisivo de mayor impacto que podremos presenciar en muchos años (si no contamos la nariz nueva de la Esteban), un producto que ha marcado un antes y un después en la ficción televisiva y blablablá, ya saben, todo eso que se escribe por ahí. A mí lo que realmente me importa es que después de muchos años resistiéndome a ver la serie (cualquier serie, en realidad, porque prefiero emplear mi tiempo libre en ver películas, en leer o en jugar a emuladores de videoconsolas antiguas y a alguna novedad), sentí una especie de agobio al conocer que el final se acercaba y que irremediablemente conocería el final de PERDIDOS antes de saber cómo fue el principio. Así, me propuse intentar ver al menos el primer capítulo para ver qué ocurría. El resultado es que hoy, mes y muy poco después, me he puesto al día y he visto en este corto periodo de tiempo lo que otros han tenido que dilatar durante seis años. Eso quiere decir que los fines de semana y muchas tardes después de trabajar no he hecho otra cosa que sentarme delante de esta pantalla a ver cómo se las apañan Jack, Kate, Sawyer, Locke, Claire, Sayid o Hurley para sobrevivir y escapar de la isla, cómo Desmond (mi personaje favorito) intentaba solucionar sus saltos temporales o cómo Charlie (mi segundo preferido) superaba su adicción a las drogas y se convertía en un héroe trágico. Así que sí, definitivamente, PERDIDOS tiene algo… ese algo capaz de hacerme ver doce episodios de una sentada en un domingo, que consigue que cada temporada sea más emocionante, compleja y vibrante que la anterior y que me hiciera pensar, mientras disfrutaba el último episodio de la cuarta temporada hace apenas unos días, que voy a echar de menos a unos personajes de los que hasta hace dos meses no sabía prácticamente nada. Y también capaz de conseguir que no haya echado de menos el cine en todo este tiempo, porque casi todo lo que me gusta en el cine está aquí. Si eso no tiene mérito, que venga Ben Linus y me corte el cuello.

6 mar 2010

El Hombre Lobo


En el último número de Crónicas de un Pueblo he escrito sobre un largometraje que me provocó tanta desgana, tanto aburrimiento, que ni siquiera me he preocupado en buscarle un título al artículo. Pa qué.


Cuando una película ve retrasada su fecha de estreno en varias ocasiones, pasa por las manos de dos directores distintos, por varios guionistas y montadores, cuando el estudio que la ampara no sabe muy bien qué hacer con ella… normalmente es por algún buen motivo. Y en el caso de esta nueva versión de EL HOMBRE LOBO, una vez vista la película, queda claro por qué Universal tenía tanto miedo a estrenarla: a pesar de todos los retoques que le hayan hecho, de todo el trabajo de posproducción digital y de añadir escenas meses después de concluir el rodaje principal, la película es merecedora de llevar la etiqueta de Primer Gran Truño de 2010. Les hago un resumen rápido: en 2006 Universal anunció que preparaba un remake de EL HOMBRE LOBO (1941) protagonizado por Benicio del Toro, al parecer gran fan del personaje e impulsor en gran medida del proyecto; en 2007 se anunció que el reputado director de videoclips Mark Romanek se encargaría de dirigirlo; en enero de 2008 Romanek abandonó la producción alegando diferencias creativas con el estudio, siendo reemplazado, en febrero de ese mismo año, por Joe Johnston (director de obras tan alejadas del terror como las encantadoras CARIÑO, HE ENCOGIDO A LOS NIÑOS y ROCKETEER, o las más mediocres JUMANJI y JURASSIC PARK III). Dos años más han tenido que pasar hasta que por fin hemos podido disfrutar (es un decir) de esta tristísima aportación al tema licantrópico, carente de interés, con mediocres efectos especiales, un guión bobo y unos actores que parecen aburrirse mientras recitan sus líneas. No se entiende muy bien la desgana con la que Benicio del Toro se enfrenta al rol de Lawrence Talbot, cuando en teoría debería parecer entusiasmado por estar protagonizando algo con lo que (dice) siempre ha soñado. No ayudan una sosa Emily Blunt, unos previsibles Hugo Weaving y Geraldine Chaplin ni, sobre todo, un cansino y repelente (como casi siempre, aunque con esto más de uno querrá echárseme encima y arrancarme la cabeza) Anthony Hopkins soltando con pedantería un puñado de frases ampulosas e irritantes.
Hay algo positivo: a pesar de ser una producción de gran presupuesto y, por tanto, estar sujeta a la regla no escrita de toda superproducción actual (aquella que dice que deben ser digeribles para el máximo público posible, de cualquier edad, para poder amortizar la inversión en las taquillas sin que existan restricciones en la venta de entradas), sus responsables han decidido apostar por una visión gráfica de la violencia que añade el único punto lúdico al conjunto, en el que unas cuantas escenas de acción apenas logran despertar al espectador del letargo constante del resto de metraje, tan falto de fuerza como sobrado en medios desperdiciados en el desastre más importante de los últimos años en Hollywood. Para que se hagan una idea de cómo fue la sesión a la que asistí, puedo decirles que a medida que transcurría la película me iba poniendo más y más nervioso, empecé a desconectar al cuarto de hora y ni siquiera los guiños cómplices me hicieron sonreír, mientras que uno de mis compañeros de pase no tuvo reparos en levantarse para ir al servicio durante la pelea final. Imagínense. Esa es mi recomendación: imagínense la película y no malgasten su tiempo ni su dinero en ella. Dudo mucho que le saquen algo de provecho.