(Tourist trap. David Schmoeller. Estados Unidos. 1979. 90 minutos) Cuesta encontrar, en el vasto panorama del cine de terror norteamericano surgido a rebufo de los éxitos de
La matanza de Texas (
The Texas chainsaw massacre. Tobe Hooper, 1974) y
La noche de Halloween (
Halloween. John Carpenter, 1978), títulos con personalidad propia que no resulten apañadas derivaciones de éxitos previos. Incluso
Viernes 13 (
Friday the 13th. Sean S. Cunningham, 1980), que fue la que verdaderamente desató por completo la fiebre del
slasher, no era más que una variación de la cinta de Carpenter, algo reconocido por sus propios autores. No es que sea algo que precisamente nos preocupe demasiado a los fans del terror en su vertiente
killer on the loose, pero sí se agradece que de vez en cuando se nos sorprenda con algún elemento poco habitual o inesperado. Aparentemente,
Trampa para turistas es otro ejemplo convencional de esta corriente, pero no es el caso:
cuenta la historia de un grupo de jóvenes que se quedan tirados con el coche en mitad de ninguna parte y son socorridos por un típico espécimen de la América profunda (interpretado por Chuck Connors), quien les da cobijo en su museo de cera. A pesar de que les advierte de la mala idea que supondría entrar en la casa que hay al lado del museo, una de las chicas desoye esta recomendación y pronto empieza la masacre...
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LO MEJOR: El prólogo y todas las secuencias de terror en
las que el psicópata utiliza sus poderes mentales.
LO PEOR: Jocelyn Jones.
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Es normal que les resulte familiar. Y no sólo porque haya momentos que nos hagan pensar en la citada
La matanza de Texas o incluso en
Psicosis (
Psycho. Alfred Hitchcock, 1960). También les puede sonar si han visto la posterior
La casa de cera (
House of wax. Jaume Collet-Serra, 2005), que toma más prestado de
Trampa para turistas que de
Los crímenes del museo de cera (
House of wax. André de Toth, 1953), a pesar de ser oficialmente un remake de la película protagonizada por Vincent Price.
Pero hay dos elementos que hacen que Trampa para turistas tenga más fuste que otras coetáneas de similar temática.
El primero sería el de los maniquíes y las figuras de cera. El otro es la telequinesis. En efecto, aquí el psicópata de turno es algo más creativo de lo habitual (fabrica figuras de cera y autómatas a partir de cadáveres humanos) y, para colmo, tiene poderes extrasensoriales que le permiten matar a sus víctimas a distancia, lanzándoles algún objeto punzante, o impedirles la huida gracias a que puede mover puertas y muebles con la mente. Estos detalles son puntos extra para la película de Schmoeller, ya que lo que en un principio podría parecer un simple cúmulo de tópicos (algo que nos hace pensar la sinopsis, pero no así el prólogo)
acaba resultando un apañado cóctel de lugares comunes utilizados con inteligencia, un pastiche afortunado que se adelanta muchos años a ejercicios referenciales como
La casa de los 1000 cadáveres (
House of 1000 corpses. Rob Zombie, 2003), y que
a pesar de ser algo previsible (la identidad del asesino no debería resultarles ningún misterio, aunque harían bien en no ver el trailer... por si acaso),
aporta buenas dosis de mal rollo y acongoje, sobre todo si, como a mí, le dan repelús los maniquíes, las marionetas y las máscaras. Si no llega a ser una película superior es porque hay pocos personajes a los que aniquilar y eso obliga a meter alguno nuevo con calzador a mitad de proyección, sin que ello consiga evitar cierta sensación de cansancio en el espectador en determinados tramos, aquellos llenos de rutinarios paseos de aquí para allá, además de tener a una de las protagonistas más repelentes y sobreactuadas que recuerdo, Jocelyn Jones. Un crimen la elección de Jones como
Scream Queen principal de la película, sobre todo teniendo en el reparto a Tanya Roberts (quien, por cierto, tampoco sale desnuda a pesar de no ser la heroína virginal). Hay que
destacar por último la banda sonora compuesta por Pino Donaggio, que aporta cierto grado de melancolía y patetismo a la figura del psicópata, a pesar de la insistencia con la que Schmoeller la utiliza.
4 comentarios:
Increíble... jeje, ví esta película en un super-8; alquilándo los 3 rollos correspondientes, y pensé que nadie más en el mundo la habría visto. Me gustó mucho, precisamente por ese "desmarcaje" de lo que ya estabamos hartos de ver. Un placer ver que hay personas por el mundo a las que les sigue apasionando el género.
Lo de ver la película en un Super 8 tuvo que ser toda una experiencia, desde luego, jeje.
Yo sigo siendo un apasionado del género, aunque a veces me sature debido a lo mucho que se repite. Por eso quise rescatar esta 'Trampa para turistas', porque en ese sentido se lo merece.
Un saludo, JJ.
Salutes.
Pase muchos sustos cuando vi esa peli como en el 82, a los 9 años de edad. No la he vuelto a ver otra vez, pero me guardo algun recuerdo. Justo hasta hace poco, que vi la de "La casa de cera" donde sale la Hilton, me acorde de "La trampa" por las similitudes en la trama. Buen analisis. Me gustaria saber que opinas de "El lado oscuro del camino".
Suerte y exitos siempre.
Dew!!!!
¿Viste esta película en un cine? ¡Qué suerte!
No sé a qué película te refieres con "El lado oscuro del camino". He mirado en google y he visto que con ese título se estrenó en México "Lost Highway". ¿Es esa? En ese caso, es una de las pocas cintas de David Lynch que me faltan por ver...
Saludos.
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