
(Friday the 13th. Marcus Nispel. EEUU. 2009. 97 minutos). Si mi primer recuerdo como espectador de cine tiene que ver con una putrefacta cabeza metida en un frigorífico en una vieja película que descubrí en un cine de verano de reestrenos y cuando me faltaban muchos, muchos años para poder ser considerado legalmente capaz de digerir ese susto y los que vinieron detrás, mi relación con el personaje que ven arriba no puede ser otra cosa que personal. Jason Voorhees, todavía con un saco de patatas en la cabeza, se aprovechó de la irresponsabilidad de mis padres para asestarme un machetazo que provocó una herida que sigue sangrando hoy en día y con la que aún me relamo de placer. Por eso, a pesar de lo flojo que siempre me ha parecido Marcus Nispel, esperaba esta película con más ganas que odio prejuicioso, planteándomela como una nueva oportunidad para ver a Jason haciendo lo que mejor sabe hacer: matar y hacer el cafre, hacer el cafre y matar. En ese sentido, aunque sea por los primeros quince o veinte minutos, que son los que más se acercan a la película sobre 'Viernes 13' de mis sueños (es decir, plantear una excusa para que unos cuantos adolescentes se acerquen a Crystal Lake y Jason les mate uno a uno de la manera más espectacular posible... Y YA ESTÁ), la experiencia ya merece la pena.

2 comentarios:
A mi Nispel, me parece un gran director de remakes, a la altura de Steve Miner por ejemplo, y esta peli me pareció un gran slasher. No es una obra maestra, un body count genial.
¿Gran director? Hombre, el tío es técnicamente competente, pero sus películas tienen una falta de intensidad bastante importante y no creo que ninguno de sus remakes supere a las originales. Pero dentro de su filmografía, Viernes 13 sí me parece la mejor. Funciona al nivel de una buena secuela de Viernes 13, aunque pierde mucho en un segundo visionado.
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