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2 may 2010

'Iron Man 2'

(Iron Man 2. Jon Favreau. EEUU. 2010. 124 minutos) Hace dos años comentaba a propósito del primer Iron Man que lo más destacable del resultado era que dejaba con ganas de más, no porque lo que había no fuera suficiente sino porque era lo bastante interesante como para generar unas expectativas positivas de cara al futuro. Ahora que ha llegado ese futuro, lamentablemente debemos decir lo contrario de Iron Man 2: si deja con ganas de más es porque sabe a poco. Aumenta el número de villanos, aparecen personajes nuevos y se incrementan las tramas paralelas, pero el guión de Justin Theroux no puede escapar a su condición de subordinación con respecto a lo que sucedía en la primera parte y lo que está por venir (el escudo del Capitán América, los archivos de S.H.I.E.L.D., etc.), de tal modo que al terminar la película no sabemos más de Tony Stark de lo que ya aprendimos sobre él con la cinta previa o con su cameo en El Increíble Hulk. Esta vez, lo que sucede en medio de las set-pieces resulta sólo moderadamente atractivo, rellenando de manera irregular los vacíos existentes entre una escena de acción y otra, que era algo que no sucedía en la primera parte: si allí resultaban tan acertadas las secuencias de Iron Man como las de Tony Stark, no se puede decir lo mismo aquí, ya que todo el segundo acto padece un exceso de verborrea y una carencia de intensidad alarmantes.

Las buenas noticias son que, en los momentos apropiados, la película brilla adecuadamente: Jon Favreau apuesta por la acción física por encima del artificio tecnológico, siendo el único punto negativo en este aspecto lo mal distribuidos que están sus clímax, ofreciendo a los veinte minutos la mejor escena de la cinta (el enfrentamiento en Mónaco entre Iron Man y Whiplash, lleno de fisicidad, virtuosismo y sentido del humor), para después caer en un estado de letargo del que prácticamente no se recupera hasta la masiva confrontación final. También se agradece su tono leve y la sensación de cómplice ridiculez que transpiran algunas escenas (Iron Man, Nick Fury y Viuda Negra desayunando en Randy's Donuts... con sus trajes de guerra). Y, aunque echamos de menos a Terrence Howard y las chicas están especialmente ausentes y sosas (como bien vio John Tones), da gusto comprobar cómo en pleno 2010 el verano cinematográfico se abre con una superproducción dirigida por el responsable de Elf y Zathura y protagonizada por dos tipos, Robert Downey Jr. y Mickey Rourke, por los que nadie daba un duro hace diez años. La vida es rara.

18 may 2008

'Iron Man'

(Iron Man. Jon Favreau. EEUU, 2008. 126 minutos) Poseedora de una chulería íntrinsecamente unida a la personalidad de su protagonista principal, Iron Man constituye la aproximación cinematográfica más cool y chiripitifláutica al universo Marvel que se ha producido en el siglo XXI, ajena a torturas psíquicas y complejos de héroe, llena de lujo, humor y aroma de revista de tendencias, con la acción justa para contentar al que sólo busca eso y que funciona a la perfección como capítulo introductorio de lo que está por llegar (ahí están esos ganchos para iniciados: S.H.I.E.L.D., James Rhodes...). Parca en argumento pero generosa en peripecias, Iron Man se distingue también por la idiosincrasia de Tony Stark y el modo en el que se aleja de otros paladines de la justicia, principalmente porque a Stark la justicia como tal, entendiéndola como un concepto indisoluble a su condición de ser superior, se la trae al pairo. Brinda por la paz después de vender un misil con tecnología avanzada... y sus salidas con la armadura tienen más que ver con lo lúdico y lo vengativo que con hacer el bien, defender al prójimo y esas otras cosas que tanto tiempo hacen perder a otros de su especie. Cuando salva a inocentes lo hace porque le viene de camino, no porque se haya situado allí específicamente para hacer el bien. Por no hablar de lo cómodo que se siente con la popularidad de su alter ego y lo poco que hace por camuflarse y huir de la luz pública. Por todo eso (y porque al final la moraleja se convierte en chiste), Iron Man mola y queremos más.