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8 feb 2006

'R-Point'

(R-Point. Su-chang Kong. Corea del Sur. 2004. 107 min.) Algún iluminado dijo que esta era la versión coreana de Apocalypse Now pero, sinceramente, además de la idea del rescate militar y la ambientación, poco más pueden tener en común. Nos encontramos en 1972. En una base militar coreana reciben una señal de auxilio de un grupo de compañeros que supuestamente habían desaparecido en combate. De este modo, un pelotón de nueve hombres es enviado a Vietnam para intentar descubrir qué ha sido de aquellos y traerlos de vuelta.

Si bien durante los primeros minutos la cinta se muestra titubeante y poco atractiva, en cuanto los soldados llegan a Vietnam el ambiente comienza a enrarecerse y se crea un clima de opresión que se irá acentuando a medida que transcurre el metraje, hasta llegar a un final asfixiante y poco complaciente.Estamos ante uno de esos casos en los que desvelar parte de su argumento de manera previa al espectador es hacer un flaco favor a la película, así que me abstendré de desvelar sorpresas más allá de las imágenes que acompañan a este texto. En efecto, un rápido vistazo a las mismas nos confirman que estamos ante una cinta de terror. ¿Otra peli de miedo oriental?, pensaréis. Pues sí, pero diferente. Pensad más bien en una versión bélica de La Cosa de John Carpenter y estaréis más cerca de R-Point que si pensáis en The Ring o similares.

El título hace mención al parámetro por donde se mueven los personajes, el Punto Romeo, lugar extraño en el que el terror puede aparecer en cualquier momento y en las formas más corrientes. No hablamos de monstruos o zombis, sino de algo más cercano al tópico literario del Ubi Sunt y a la paranoia y desconfianza lovecraftiana entre compañeros/extraños. El mismo público no sabe demasiado de los protagonistas del film, apenas unos apuntes sobre algunos personajes, así que, como ellos, permanecemos constantemente en estado de alerta y nos planteamos varias veces si lo que estamos viendo es lo que parece o la jugarreta llevada al límite de alguno de ellos.

De ritmo lento típicamente oriental (lo cual no significa siempre aburrido), los primeros 60 minutos pasan sorprendentemente rápidos en comparación con lo que había leído en alguna crítica. En el resto del metraje, cuando los acontecimientos más brutales comienzan a sucederse, se pierde parte de la atmósfera conseguida previamente a favor de una mayor dosis de truculencia y visceralidad (entendiendo esto como la violencia visualizada en pantalla y como las acciones cada vez más irreflexivas de los personajes). No obstante, a pesar de este (inevitable y previsible) cambio de tercio hacia el clímax de la película, el conjunto es lo suficientemente satisfactorio y atractivo como para que merezca la pena su visionado. Así que, si no tenéis ninguna otra en mente y os la encontráis en el videoclub, R-Point es una buena opción a descubrir.


Publicado originalmente en Natural High. Notas desde el futuro: Aunque el recuerdo de esta película se ha diluido bastante tras todos estos años, sigo teniendo la sensación de que se trataba de un título recomendable y que se apartaba para bien de las convenciones del terror oriental, ese que irrumpió con tanta fuerza y que acabó derivando en productos repetitivos que anularon cualquier interés hacia nuevas propuestas. 

6 feb 2006

'Underworld Evolution'

(Underworld: Evolution. Len Wiseman. Estados Unidos. 2003. 106 min.) Cuando se estrenó la primera Underworld no pude verla en el cine, supongo que por algún buen motivo que me lo impidió. Me quedé con las ganas de disfrutar de una de las películas que con más ansias esperaba aquel año, después de haber visto su prometedor tráiler y de haber leído su argumento ("¿vampiros contra hombres lobos? ¡Eso hay que verlo!". Sí, amigos, soy así de simple...). Luego me llegaron comentarios de mis amigos: Underworld decepcionaba. Tuve que esperar al DVD para comprobarlo y, efectivamente, no era lo que deseaba ver. Me encontré con una película con buenas escenas de acción y una idea interesante, pero que se malograba por sus largos diálogos, su ritmo lento, su visualmente agotador monocromatismo y su montaje atropellado (si tenéis la oportunidad de ver el Making Of, comprobaréis que los licántropos lucen muchísimo mejor en el "cómo se hizo" que en el propio largometraje). El mayor acierto de Underworld desde mi punto de vista (aunque sé que muchos no piensan igual) fue el de olvidar los tópicos de vampiros y licántropos e intentar crear una nueva mitología alrededor de ellos, enfrentándolos como dos especies de criaturas salvajes sobrehumanas y no como monstruos arrepentidos de serlo. Con un presupuesto limitado, Underworld se convirtió en un moderado éxito que en teoría daría inicio a una trilogía. Ahora, con mayor abundancia de medios, Underworld Evolution hace honor a su título: significa una evolución con respecto a la anterior en varios aspectos, desde una mejora en cantidad y calidad de las secuencias dinámicas a un guión más ágil y menos pretencioso (aunque los diálogos tengan más bien poco interés). Los efectos especiales están a la altura y esta vez el montaje y una mejor dirección de Len Wiseman nos permiten apreciar en mayor medida los logros del departamento de maquillaje y del equipo de efectos visuales (y de efectos especiales prácticos, ya que también hay aparatosos highlights como el del helicóptero y varias explosiones).

Tras un prólogo que nos explica el origen del enfrentamiento entre vampiros y licántropos, y de un breve montaje que nos recuerda lo que ocurrió en la entrega anterior, Underworld Evolution sigue donde acababa aquella, con la aparición de un híbrido primigenio y la persecución que sufren los personajes de Selene (Beckinsale) y Michael (Speedman) después de haber roto el equilibrio entre ambos bandos.

Podría decir que, si bien Underworld no me pareció en absoluto mala (más bien una obra interesante pero fallida en ocasiones), Underworld Evolution me parece más satisfactoria que su predecesora. Es más rápida, más corta (las casi dos horas de la primera se me hicieron eternas), hay más monstruos, más peleas cuerpo a cuerpo y una escena erótica entre Speedman y Beckinsale donde el director (esposo de la actriz) lleva el desnudo hasta el límite y consigue no enseñar nada pero resultar tremendamente estimulante para la vista. Además, se ahonda algo más en el pasado de Selene y se abren varias líneas argumentales con tragedias paternofiliales y violentos reencuentros familiares.

No obstante, como ya me había pasado con la anterior, hay momentos en esta cinta en los que tuve que lidiar con el sueño. Será el cansancio, será la comodidad de la butaca del cine... pero hubo un par de momentos en los que desconectaba por completo y aparecía el principio de bostezo. Pienso que gran parte de la culpa la tienen las escenas de diálogos flojos (como ya dije antes) y (otra vez) la manía de utilizar un cromatismo idéntico para absolutamente todas las secuencias. A pesar de desarrollarse en diversos escenarios como montañas, castillos y túneles (nada que ver con la ambientación urbana de Underworld), todas las escenas están tratadas con la misma luz, haciendo que prácticamente todo lo que veamos sea una escala de azules. No estamos pues ante una película para ver a la hora de la siesta o de madrugada, por mucha acción que pueda tener, ya que por momentos uno corre el riesgo de caer en esa fase de atontamiento neuronal que nos conduce a contar ovejitas. Esta desgana con la que están contadas las (todavía abundantes) escenas de no-acción repercuten negativamente en la valoración global de la película y hacen que, por efecto arrastre, no consigamos vibrar en las secuencias más vistosas.

En resumen, Underworld Evolution (como la primera) pone las cosas fáciles a los que disfrutan riéndose de un determinado tipo de cine exagerado y fantasioso, pero ofrece un rato distraído a quien no mira el cine de acción fantástico desde el pedestal de la superioridad. No hay que tomarse estas películas más en serio de lo que se toman ellas mismas.


Publicado originalmente en Natural High. Notas desde el futuro: Pereza. Esa es la palabra que mejor define mi actitud actual hacia la saga Underworld. De ahí que todavía no haya visto la tercera parte y  que no haya vuelto a ver ninguna de las dos primeras.