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11 nov 2011

'30 minutos o menos'

(30 minutes or less. Ruben Fleischer. Estados Unidos. 2011. 83 minutos) Ruben Fleischer está a punto de ponerse serio. O, al menos, eso parece indicar el proyecto en el que se encuentra enfrascado ahora mismo, una película titulada Gangster Squad sobre los esfuerzos de la policía de Los Angeles por impedir que la mafia de la Costa Este de los Estados Unidos consiga instalarse en su territorio. Antes de que eso ocurra, y sin saber todavía si dicha cinta supondrá el comienzo de un nuevo rumbo en su carrera o simplemente un experimento, tenemos ahora la oportunidad de disfrutar de 30 minutos o menos, película desenfadada y divertida en la línea de su anterior Zombieland (2009). De nuevo con el protagonismo de Jesse Eisenberg, Fleischer nos adentra esta vez en un relato de perdedores en el que un repartidor de pizzas se ve obligado a atracar un banco a contrarreloj, si no quiere que la bomba que sus extorsionadores le han colgado en el pecho le haga saltar por los aires. La premisa le sirve al director para homenajear al género de acción, planteando una buddy movie en la que los héroes se ven obligados a delinquir y en la que los villanos no son mafiosos ni terroristas, sino dos paletos que necesitan dinero para montar un puticlub y no quieren mancharse las manos en el proceso. 

LO MEJOR: Los instantes en los que aprieta el acelerador y
deja un poco de lado el patetismo de sus protagonistas.
LO PEOR: Que demuestra cierta falta de energía que no se
dejaba ver en Zombieland.
Se puede decir que Fleischer consigue su objetivo de rendir tributo explícito a películas como Arma letal (Lethal weapon. Richard Donner, 1987), Jungla de cristal (Die hard. John McTiernan, 1988) o Le llaman Bodhi (Point break. Kathryn Bigelow, 1991), pero no termina de convertir a 30 minutos o menos en una suma de puntos comunes ni en un homenaje tan efectivo o una parodia tan certera como lo era Zombieland en su género. En esta ocasión potencia el poso deprimente que ya estaba presente en aquélla, incidiendo en la penosa situación vital de unos personajes que a duras penas conseguirán salir de su miseria moral ni económica, al tiempo que plantea una idea que tiene algo de reivindicativo: el ahora tan famoso bromance (término anglosajón que suma las palabras "Brother" y "Romance" y que sirve para describir relaciones de amistad entre hombres heterosexuales que rayan en lo amoroso) que se le quiere adjudicar a Judd Apatow y compañía, ya era algo común en el cine de acción e incluso iba más allá, adquiriendo, en el caso de los villanos, tintes obviamente homosexuales. 30 minutos o menos no quedará en el recuerdo como sí lo hizo el anterior trabajo de Ruben Fleischer, pero resulta una cinta apreciable y correcta dentro de sus simpáticas y modestas aspiraciones.

4 nov 2011

'Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio'

(The adventures of Tintin: The secret of the Unicorn. Steven Spielberg. Estados Unidos / Nueva Zelanda. 2011. 107 minutos) Como crítico les podré parecer más hábil o más torpe, dependiendo de cuáles sean sus consideraciones hacia mi persona en ese sentido, pero desde luego, no me deberían tener muy en cuenta como futurólogo, porque me temo que el porcentaje de acierto de mis predicciones es un desastre. Les pongo dos ejemplos. El primero es que vaticiné que Los Pitufos (The Smurfs. Raja Gosnell, 2011) sería un fracaso económico porque pensaba que los niños de ahora no conocen a los personajes y que, en consecuencia, no pedirían a sus padres que les llevaran a los cines. Pues bien, la película lleva recaudados 551 millones de dólares en todo el mundo. El segundo ejemplo es el relativo a la película que nos ocupa, Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Habiendo perdido la confianza en el sentido de la aventura de Steven Spielberg tras su última cinta de Indiana Jones, la que para muchos nunca debería haber existido, y teniendo muchos reparos con la animación de captura de movimiento, no esperaba con muchas esperanzas este largometraje que, para colmo, estaba protagonizado por un personaje al que nunca me he acercado ni siquiera por curiosidad. Y resulta que es uno de los títulos más excitantes que se han estrenado este año...

LO MEJOR: La manera en la que consigue aniquilar todos
los prejuicios que había generado.
LO PEOR: Que la animación por captura de movimiento no
ha alcanzado todavía ese hiper realismo al que aspira.
Me explico. Da igual que sean fans de la creación de Hergé, aunque es evidente que eso les ayudará a pillar ciertos guiños y a sacarle algo más de jugo al invento. El guión es lo suficientemente inteligente como para sortear ese escollo y convertirse en algo totalmente comprensible y disfrutable incluso para los no iniciados en el personaje. Y no es de extrañar teniendo en cuenta que viene firmado por Edgar Wright, Joe Cornish y Steven Moffat. También pueden estar tranquilos por Spielberg, porque al parecer lo del último Indy sólo fue un traspiés momentáneo. Su nueva película es un no parar desde el principio hasta el final, un prodigio de ritmo, aventuras y acción como pocas veces se ve en pantalla grande y que puede deshacer cualquier reticencia inicial que se tuviera ante el proyecto. Para colmo, tiene algunas de las set-pieces más espectaculares de los últimos años (todo el tramo en Marruecos es, sencillamente, magistral) y hay humor a raudales (y no tan políticamente correcto como cabría esperar de una superproducción de estas características: ahí está esa pequeña alusión a la zoofilia, sin olvidar la manera en la que utilizan el alcoholismo de Haddock como chiste recurrente). En cuanto a la otra barrera que había que derribar, la de la animación, hay que decir que también lo consigue, aunque no de un modo tan inapelable. Se puede decir tranquilamente que Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio es la película filmada con captura de movimiento que tiene una animación más depurada, más creíble y más humana. Pero no es así al 100%, ya que si bien con Haddock han hecho un trabajo impresionante (Andy Serkis de nuevo dándolo todo), desarrollando incluso su personaje mucho más que los demás, también hay que reconocer que otros, como el propio Tintín, no dejan de resultar demasiado artificiales en ocasiones. Y esto, cuando les colocas en entornos hiper realistas que se pretenden hacer pasar por auténticos, puede suponer un problema al generarse un contraste entre la naturalidad de esos escenarios y la artificiosidad de los caracteres que se mueven por el mismo. No obstante, esto sería lo único relativamente negativo de una película que no deberían perderse y que incluso tiene un 3D agradable, para variar.