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7 nov 2010

Especial Sitges 2010: 'Machete Maidens Unleashed!'

(Machete Maidens Unleashed! Mark Hartley. Australia. 2010. 85 minutos) El visionado de esta película lo recordaré siempre como uno de los momentos más deliciosamente extraños de mi vida, aunque no tiene tanto que ver con lo que se ve en el documental en sí (que también se las trae), como por las circunstancias que rodearon al pase. Me explico: antes de comenzar la película, tuve el honor de echar una meada al mismo tiempo que Joe Dante en los servicios del Prado. Menos mal que ya nos habíamos presentado horas antes y que ese era nuestro segundo encuentro, porque de haber sido el primero no se trataría del momento más idóneo para presentarle mis respetos y estrecharle la mano. Cinco minutos después, tenía a tres metros de mí al propio Dante, junto a nada menos que Sid Haig y Roger Corman (con quienes ya había tenido la oportunidad de hablar horas antes también), presentando la película. Así, tres leyendas del cine que nos gusta se reunieron para dar un inesperado carácter de acontecimiento a este documental, en el que participan contando sus experiencias en el cine de explotación filipino de los setenta o sus impresiones sobre el mismo. Mark Hartley, que ya desgranó la Ozploitation australiana en su anterior Not Quite Hollywood: The wild, untold story of Ozploitation (2008), se encarga ahora de descubrirnos (o re-descubrir, para los más curiosos) un cine lleno de féminas con más armas que ropa encima, villanos feos como un cáncer de pulmón, monstruos de chichinabo y ese gran héroe de 83 centímetros de altura que fue Weng Weng. Realizado con buen sentido del humor, el documental traza un recorrido histórico por los años de mayor auge de la Filipino-Exploitation, al tiempo que explica su contexto sociopolítico y cómo éste afectaba al tipo de películas que se podían filmar allí. Sólo una pequeña pega: el exceso de admiración que se profesa hacia el Apocalypse Now de Francis Ford Coppola (y me refiero, más que nada, a la cantidad de minutos que se le dedican a la película) hace que, por unos momentos, nos salgamos del documental y creamos estar ante uno bien distinto que se dedique a analizar una película que a estas alturas no necesita ninguna reivindicación. Es un pequeño defecto dentro de un conjunto divertido, didáctico y agradable. 

LO MEJOR: La oportunidad de conocer una cinematografía como esta.
LO PEOR: El momento de 'Apocalypse Now'.

31 jul 2010

'Mad Warrior'

(Clash of the Warlords. Willie Milan. Filipinas. 1985. 71 minutos) En un futuro post-apocalíptico, los habitantes de una pequeña isla se disputan el terreno fértil. Se dividen en dos grupos: el primero, liderado por el malvado Malsam, está formado por asesinos y saqueadores que se entretienen recreando las luchas de los antiguos gladiadores; un segundo grupo, más civilizado, está formado por hombres y mujeres dedicados a la ciencia con el fin de encontrar un remedio contra los efectos producidos por las radiaciones. Rex, el mejor guerrero a las órdenes de Malsam y al mismo tiempo su jurado enemigo, se fuga del poblado y acaba convirtiéndose en el cabecilla de un levantamiento que acabará con ambos grupos enfrentados en una batalla final llena de hachazos, hostias, disparos y... espadas laser. 

En el documental Pajares y Esteso: la extraña pareja, Fernando Méndez-Leite decía que no todo el cine puede ser objeto de la crítica ya que considera que hay películas que no tienen ningún valor artístico que evaluar. Desde un punto de vista académico y arcaico es defendible esta afirmación, pero Méndez-Leite está obviando un hecho importante: para el ejercicio de la crítica cinematográfica, el analista debería ser consciente de qué tipo de cine está viendo y no intentar medirlo todo por el mismo rasero, ya que es imposible comparar un cine con ambiciones artísticas destinado al público elitista con otro enfocado hacia la pura evasión, existiendo obras maestras en ambos casos que no deben ser comparadas entre ellas, sino entre las de su mismo grupo. Dicho de otro modo: es inútil comparar El Padrino con Blanco humano porque ambas responden a unos arquetipos y preceptos distintos, pero las dos son obras cumbres en su campo. Mad Warrior no pone las cosas fáciles a los que quieran criticarla según los valores convencionales. O quizá sí: es fácil atacar su guión absurdo y lleno de incoherencias, su fotografía birriosa, su atrezzo de juguete o algunas de las peores interpretaciones que jamás podrán ver sus ojos. Desde ese punto de vista, se puede decir que sin duda estamos ante una película mala. La cuestión es que esperar lo contrario de una cinta filipina de presupuesto paupérrimo filmada en 1985 a rebufo de Mad Max y sus explotaciones italianas es, más que una insensatez, una soberana gilipollez. Si son capaces de cruzar la barrera que separa a las mentes cuadriculadas de los espectadores sin prejuicios, sabrán disfrutar con el festival de cine cafre que ofrece Mad Warrior en menos de hora y cuarto: una escasez de medios apabullante (tres, cuatro escenarios a lo sumo), actores a un nivel de obra de teatro de fin de curso escolar, diálogos que arrancan la carcajada ("Rómpele todos los huesos... pero no le mates"), los peores vehículos postapocalípticos que hayan visto (triciclos que parecen sacados de Humor amarillo), efectos visuales y de maquillaje infectos, escenas de beso asquerosas (y siempre con alguien delante, llevándose la palma la secuencia en la que el héroe y la novia del villano se disponen a follar en una tienda de campaña en la que... ¡está durmiendo el hijo del protagonista!) y un clímax final ambientado en una cueva iluminada por bengalas (¡!) en la que presenciamos un duelo de espadas laser de las de toda la vida, azul para el bueno y roja para el malo. Se le pude achacar que no es lo suficientemente divertida como para considerarla un clásico imprescindible del cine basura, ya que durante los primeros 45 minutos todo es un ir y venir de una parte a otra de la isla (¿?), escenas de entrenamiento, flashbacks y algún detalle loco y escabroso (el malo pidiendo a sus esbirros que tapen la luna porque le hace enloquecer), pero en la última media hora todo es acción acompañada de música disco editada a chuchillazos, coreografías de bajo nivel y disparos a cascoporro. Justo lo que cualquier paladar curtido en la materia demanda cada cierto tiempo... y cuyo placer sólo es apreciable por los iluminados que hayan entendido que, dentro de unos márgenes y unos requisitos muy concretos cuya interpretación no está al alcance de todos, y sin llegar a la altura de cimas de lo trash como Lady Terminator o Destroyer: Brazo de acero, Mad Warrior es una película perfectamente disfrutable. 

30 mar 2008

FFWD>> #1: Cuatro motivos para seguir amando Oriente


Hasta ahora The Blogthing se narraba en pretérito o presente pero, sabiendo lo poco que ahora puedo ver y lo mucho que espero contemplar, creo que ha llegado el momento de pulsar el Fast Forward en busca de esas películas que aún están por llegar y que por diversos motivos le ponen a uno a salivar cual perro de Pavlov gracias al tintineo de futuribles degustaciones cinéfagas. En esta ocasión, y sin que ello quiera decir que esté acotando en ninguna manera el tono que tendrá la sección, tomo como referencia el Vol. 22 de la revista CineAsia, publicación que no me hartaré de recomendar y que a cada número me da decenas de razones para buscar títulos en internet o desear tener una buena cuenta de ahorros con la que sufragar el gasto de películas de importación. Porque ya nos sabemos la lección: de los cuatro títulos que cite a continuación es probable que uno o ninguno se estrene en cines españoles y que hasta su (bucólica) aparición en vídeo digital, sea el formato que sea, tendrá más de marginal que de triunfal... pero si está hecha puede verse desde donde sea, y esa es una máxima aplicable en un elevado porcentaje de cine actual, venga de donde venga y por muy limitada que sea su explotación comercial. Así que tomen nota de estos títulos si no los conocían ya y avísenme cuando los localicen y los disfruten.

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ONECHANBARA. Basada en una serie de videojuegos pensados principalmente para el mercado japonés que han sido adaptados para PS2, XBOX 360 y Wii y de la que se estrenaron en Europa dos títulos bajo los nombres de Zombie Zone y Zombie Hunters. ¿El reclamo? Pues ya lo ven: chicas monas con poca ropa y con katanas. Si a eso le sumamos que luchan contra zombis ya estamos dispuestos a lo que sea para gozar del evento. Podría poner aquí el nombre de las actrices que interpretan a las tres protagonistas, pero seguramente les interesará más saber cuáles son sus uniformes de guerra: una va con ese bikini que ven en el póster, otra con traje de cuero y la última vestida de colegiala. Otro detalle importante: al parecer sólo dura 80 minutos. Si después de todos estos datos no sienten un mínimo de curiosidad por verla ya pueden ir pensando en retirarme la palabra. El teaser no enseña mucho, pero para ir abriendo boca ya nos vale.


FATAL MOVE. No hay nada que llame especialmente la atención de esta película y que le otorgue en principio una personalidad fuerte o bien definida que la distinga de otras de su género, pero la acumulación de talentos que están involucrados en ella es casi garantía para mostrarle respetos y confianza: cuatro grandes del cine de Hong Kong como son Samo Hung, Simon Yam, Danny Lee y Jacky Wu (vale, este aún no tiene el aura mágico de los demás, pero si sigue por este camino de hacer secundarios infalibles sólo es cuestión de tiempo) se parten la crisma para deleite del respetable. Si, como parece, Dennis Law ha seguido la estela de Wilson Yip en Sha Po Lang, podríamos estar ante una vibrante combinación de drama, acción y artes marciales de las de ver varias veces la primera semana. Y además es Categoría III, así que mojigaterías las mínimas.


RESIKLO. De cine filipino, exploits ochenteros aparte, no conozco prácticamente nada. Pero una cinematografía en la que una estrella de la pantalla se pueda llamar Ramón "Bong" Revilla Jr. bien merece nuestra atención. Y encima Resiklo ha arramplado con un buen número de premios en el Metro Manila Film Festival, que debe ser como nuestros Goya pero sin politiqueo ni llantinas. Domingo López la califica en la revista como "una cinta ecológica de transformers", y cita a las producciones de Charles Band para calibrar el nivel de sus efectos especiales. Así que leyendo eso y viendo el tráiler nos podemos hacer una idea meridianamente clara de lo que debe ser el invento: Robot Jox dirigida por Michael Bay. Nada que objetar.

GP-506. El director de la recuperable R-Point (de la que di cuenta en una galaxia muy lejana), vuelve al cine con otra historia de soldados que en principio guarda más de una semejanza con la anterior: volvemos a tener un punto aislado en el que un pelotón resulta muerto en extrañas circunstancias. La diferencia es que si en la película anterior teníamos fantasmas, ahora estamos hablando de muertos vivientes, que es un elemento que a mí siempre me atrae de cualquier cinta hasta un punto casi incomprensible. No faltarán ciertos toques reflexivos sobre la situación político-social de las dos Coreas, lo cual no es que sea un tema que me vuelva loco, pero siempre puede ser interesante para aquellos a los que ver una película coreana de soldados y zombis les pueda parecer poca cosa y necesiten alguna otra coartada más, digamos, intelectual.


Próximamente más. Keep watching the skies...