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4 nov 2010

Especial Sitges 2010: '14 Blades'

(Jin yi wei. Daniel Lee. Hong Kong / China. 2010. 108 minutos) Con cuatro películas en el Festival (Legend of the fist: The return of Chen Zhen, Ip Man 2, Bodyguards and assassins y la que nos ocupa), Donnie Yen se convirtió en una de las presencias habituales de Sitges este año. Aunque 14 Blades fuese muy probablemente la menos esperada de las tres, resultó ser todo un triunfo que nos hizo recordar por qué amábamos el cine de acción de Hong Kong: la mezcla de personajes interesantes con escenas de acción constantes y un guión ágil es lo mejor que podría ocurrirle a este humilde crítico en una solitaria tarde en El Retiro. Si bien la historia nos lleva a intrigas de palacio y conspiraciones militares que no nos tendrían que llamar demasiado la atención, Daniel Lee sabe sortear ese escollo y nos presenta una cinta vibrante y rápida, donde la mezcla de kung-fu, espadas, honor entre caballeros y humor blanco triunfa sobre el exceso de metraje y el hecho de que 14 Blades no tenga ninguna escena de acción realmente memorable. Pecata minuta, esta vez, en una película que ofrece una set-piece cada quince minutos y que funciona más que correctamente aunque sólo sea por acumulación. Además, el final es de los que emocionan.

LO MEJOR: Su afortunada mezcla de humor y acción.
LO PEOR: Le falta alguna secuencia de acción a retener en la memoria.

29 may 2010

'Guerreros del Cielo y de la Tierra'

(Warriors of Heaven and Earth / Tian di ying xiong. He Ping. China / Hong Kong. 2003. 115 minutos) Estrenada de forma limitada en España después de los buenos resultados económicos de Tigre & Dragón y Hero, Guerreros del Cielo y la Tierra poco tiene que ver con aquellos arrebatos esteticistas de Ang Lee y Zhang Yimou. Más bien lo contrario, He Ping apuesta por una película clásica de aventuras narrada sin apenas florituras y que toma prestados algunos rasgos del chanbara japonés, el wuxia hongkonés (especialmente el anterior a la década de los 70) y el western norteamericano, de tal modo que no esperen ver luchas con cables que desafían la gravedad (sólo utilizan el wirework en momentos muy puntuales), estampas preciosistas o cualquier intención de poética en movimiento. Dicho así, y después de ver el tráiler y el póster, uno podría podría pensar en aburrimiento o en prosaísmo, pero lo cierto es que la película va ganando fuerza a medida que avanza y presenta una historia atractiva y dinámica poblada por personajes ciertamente interesantes, en especial el teniente Li (Jiang Wen), acusado de insubordinación junto a sus hombres al negarse a asesinar a unos inocentes, y el emisario japonés Lai Xi (Nakai Kiichi), cuya misión es acabar con el primero para poder luego volver a su país. Sin embargo, ambos deben formar alianza para sobrevivir a un enemigo común y a las inclemencias del desierto del Gobi, mientras intentan hacer llegar a buen puerto el tesoro secreto que guarda un joven monje.

Y en ese último detalle, en el tesoro que deben transportar, es donde reside lo único que chirría en la película:  una desviación hacia el misticismo que no sólo puede hacerse indigesta por motivos puramente narrativos sino también visuales, puesto que es la culpable de la aparición de algunos efectos infográficos bastante pobres y que no hacen ningún bien a todo lo conseguido en el resto de metraje. Dejando este escollo a un lado (y lo baboso de su título), Guerreros del Cielo y de la Tierra es un largometraje apreciable y hasta emocionante por momentos, una de esas historias que tanto nos gustan sobre el honor entre guerreros y la amistad perenne, con secuencias bélicas más eficientes que espectaculares y un reparto bien avenido. No hay nada memorable en ella ni se distingue mucho a primera vista de otras cintas de su corte, pero finalmente no es tan anodina como hace pensar su publicidad.