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18 may 2008

'Iron Man'

(Iron Man. Jon Favreau. EEUU, 2008. 126 minutos) Poseedora de una chulería íntrinsecamente unida a la personalidad de su protagonista principal, Iron Man constituye la aproximación cinematográfica más cool y chiripitifláutica al universo Marvel que se ha producido en el siglo XXI, ajena a torturas psíquicas y complejos de héroe, llena de lujo, humor y aroma de revista de tendencias, con la acción justa para contentar al que sólo busca eso y que funciona a la perfección como capítulo introductorio de lo que está por llegar (ahí están esos ganchos para iniciados: S.H.I.E.L.D., James Rhodes...). Parca en argumento pero generosa en peripecias, Iron Man se distingue también por la idiosincrasia de Tony Stark y el modo en el que se aleja de otros paladines de la justicia, principalmente porque a Stark la justicia como tal, entendiéndola como un concepto indisoluble a su condición de ser superior, se la trae al pairo. Brinda por la paz después de vender un misil con tecnología avanzada... y sus salidas con la armadura tienen más que ver con lo lúdico y lo vengativo que con hacer el bien, defender al prójimo y esas otras cosas que tanto tiempo hacen perder a otros de su especie. Cuando salva a inocentes lo hace porque le viene de camino, no porque se haya situado allí específicamente para hacer el bien. Por no hablar de lo cómodo que se siente con la popularidad de su alter ego y lo poco que hace por camuflarse y huir de la luz pública. Por todo eso (y porque al final la moraleja se convierte en chiste), Iron Man mola y queremos más.

11 may 2008

'Feast (Atrapados)'

(Feast. John Gulager. EEUU, 2005. 87 minutos) Surgida de la tercera temporada de Project Greenlight, Feast es una de esas películas a las que una mala distribución beneficia sobremanera para obtener cierta reputación que de otro modo seguramente no poseería. Es el cuento de siempre: pequeña película que sólo está un poco por encima de la media se acaba convirtiendo en cinta de culto debido a lo difícil que resulta en un principio verla. Hoy en día, con la fugacidad de internet y los estrenos simultáneos (aunque no sean en salas de cine, ya me entienden), esto cobra algo menos de sentido ya que a poco que uno se empeñe acaba encontrando lo que quiere ver. Pero aún así, los tres años de retraso con los que Feast ha llegado a España y lo poco que yo he hecho por localizarla, unido a la noticia del rodaje de dos secuelas sin solución de continuidad, habían desembocado en una especie de deseo y esperanza personal de ver una maravilla que me llevara al edén del gozo cinéfago... lo que, lógica, previsible y tristemente, no se ha producido finalmente. El culpable, en este caso, es uno mismo y sus ideas preconcebidas. Porque la película en sí contiene más que suficiente como para convertirse en una delicia: monstruos, humor oscuro, gore, ritmo, acción, etc. Todo con un tono postmoderno más propio de los autoconscientes años 90 que de los archimencionados 80, con su presentación/deconstrucción de personajes arquetípicos casi propios de un reality y su sentido grueso de la risa (verbigracia los monstruos follando). En el debe, únicamente señalar lo reiterativo de sus set-pieces, la pérdida de energía a mitad de película y el confuso montaje, que echa al traste el poder disfrutar del diseño de las criaturas, algo que en una cinta de estas características, en una película con monstruo(s), me resulta especialmente molesto e imperdonable. No obstante, y a pesar de que no me haya gustado tanto como cabría esperar, habrá que estar atentos a sus secuelas, Feast 2: Sloppy Seconds y Feast 3: The Happy Finish. Al menos los títulos ya desbordan cachondeo. Y eso es cosa buena.