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13 dic 2008

'Bosque de sombras'


(Bosque se sombras. Koldo Serra. España / Francia / Reino Unido. 2006. 97 minutos). Ópera primera que parece dirigida por un veterano, el Bosque de sombras de Koldo Serra supuso una decepción para los que esperaban una cotinuación del ambiente juguetón y terrorífico de El tren de la bruja, puesto que más que adentrarse en los terrenos del cine de supervivencia rural con psicópatas y deformidades de por medio (que las hay, aunque empleadas más para dar lástima que horror) que podría esperarse por su premisa argumental, lo hizo en el del thriller de transformación psicológica, utilizando finalmente la inversión de roles de manera poco complaciente y ciertamente incómoda para el espectador. Estamos entonces más cerca de la tensión dramática de Perros de paja que del spanish gothic de La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos, en una historia que no está ambientada a finales de los setenta de manera gratuita, puesto que su forma de mostrar la violencia tiene más que ver con la de Deliverance que con la de Escóndete y tiembla. Pero no es esta, en definitiva, una película que apele a la diversión o a la catarsis por la vía de la explicitud y los guiños cómplices, por mucho que sean evidentes los referentes que Serra maneja. Más bien al contrario, Bosque de sombras es una cinta incómoda, tensa, sostenida y certeramente minimalista, narrada sin titubeos, técnicamente impecable, que sólo flaquea en algunos recursos de guión algo caprichosos (la forma en la que aparecen y desaparecen los personajes de manera oportuna en según qué escenas) que no son, precisamente, los que algunos iluminados pregonaron en su momento: si la espiral de violencia que se desencadena es absurda no es un problema de guión, sino más bien el mensaje que Serra parece querer transmitir, como queda claro en ese final tan poco complaciente en el que descubrimos que todas las muertes y todo el sufrimiento experimentado por los personajes no ha servido para nada. Una lección que no es nueva: el hombre civilizado intentando arreglar los problemas de gente que no necesita a nadie que se los solucione.

21 dic 2005

'The Descent'

(The Descent. Neil Marshall. Reino Unido. 2005. 96 minutos) Recupero en DVD una película que se me escapó en su pase en salas, y de la que había leído buenas críticas.

El argumento es tan simple que se puede resumir en una línea: tras un accidente que marca sus vidas, un grupo de chicas se reune un año después para explorar una cueva inhóspita. Su búsqueda de aventuras a través de la espeleología les llevará a un lugar que jamás hubieran querido conocer...

El planteamiento de esta cinta es muy similar al de otra reciente producción europea de terror, Creep, una serie B que tenía una primera mitad más que decente, con buenas dosis de intriga y claustrofobia, pero que en cuanto aparecía el monstruo se rompía todo encanto (y es que el susodicho daba más risa que miedo, siendo uno de los villanos más patéticos del reciente cine de terror). Pues bien, si en Creep la protagonista se quedaba encerrada en el Metro, aquí tenemos a seis mujeres atrapadas en una cueva de la que aparentemente no hay salida. Y, cuando la situación parece que no da más de sí (después de posibles caídas, accidentes y demás situaciones agónicas), entra en acción una raza de monstruos humanoides, que han desarrollado el mismo sentido que los murciélagos para orientarse en la oscuridad y que chillan como cerdos (literalmente) cuando les hieren.

Siendo sincero, si me hubieran dicho que esta película trata únicamente de unas chicas (por una vez, no son adolescentes) que se quedan encerradas en una cueva, es posible que no le hubiera prestado tanta atención como cuando supe que además de eso serían acosadas por monstruos carnívoros, una especie de gollums sedientos de sangre cuyo hábitat ha sido invadido por las protagonistas. Lo curioso es que, antes de la aparición de estos seres, la cinta ya tenía bastante tensión e interés basándose únicamente en la lucha de las jóvenes por la supervivencia, enfrentándose al entorno, a la crispación y a los riesgos que la espeleología conlleva. En cuanto los monstruos hacen su aparición, la película se convierte en un festival gore que no da mucho de sí, pero que al menos entretiene.

El director (que consiguió cierto prestigio con su anterior Dog Soldiers) consigue agobiarnos al ver cómo las protagonistas se quedan encerradas en un túnel estrecho, cómo tienen que cruzar un precipicio por turnos y con el riesgo de caer al vacío... Y lo hace en gran medida gracias a la iluminación de la película: una vez que entran en la cueva, vemos lo mismo que ellas, sirviéndonos de sus linternas, sus bengalas y sus luces fosforescentes (eso sí, en alguna escena se nota el apoyo de alguna luz de refuerzo, sin la cual no veríamos absolutamente nada). Esto provoca aún más claustrofobia, unido al goteo incesante y al eco que nos proporciona mediante la pista de sonido.

El problema está en que la parte gore y supervivencialista está narrada con planos rápidos y algunos movimientos de cámara inoportunos que, unidos a la falta de luminosidad, nos impiden saber muy bien qué está ocurriendo. Otro aspecto negativo es que durante los primeros 20 ó 30 minutos, la historia carece de cualquier intensidad y el director opta por los sustos fáciles para que no perdamos la atención. Pero, en general, se puede decir que The Descent es una película de miedo aceptable, entretenida y que merece la pena ver si eres un aficionado a la serie B menos ambiciosa. Otra cosa es que, a nivel puramente personal, me parezca una ocasión desaprovechada para jugar con otros miedos en el fondo de la cueva, que no sea recurrir a los típicos freaks por los que la evolución pasó de largo. Pero eso quizá sea pedir peras al olmo.


Publicado originalmente en Natural High. Notas desde el futuro: este es un título cuya valía ha crecido en mi recuerdo, de tal modo que es posible que la tibieza con la que escribí sobre ella no fuera del todo justificada. Considero a Marshall uno de los directores más interesantes del panorama fantástico actual y pronto debería ver la secuela de The Descent que ha dirigido John Harris.