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Mostrando entradas con la etiqueta Gregg Henry. Mostrar todas las entradas
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27 nov 2010

Especial Sitges 2010: 'Isolation'

(Isolation. Stephen Kay. Estados Unidos. 2011. 89 minutos) No, no es un despiste. Ni he viajado al futuro. El motivo por el que he puesto que Isolation es de 2011 es porque, en realidad, la película no está finalizada ni tiene fecha de estreno . Lo que vimos en Sitges fue un montaje no definitivo de la nueva cinta de terror del firmante de aquel truño que fue Boogeyman, como los propios productores nos advirtieron antes de comenzar la sesión. Lo curioso es que, a pesar de ser una versión provisional, Isolation resulta bastante más estimulante que aquella bobada amparada por Sam Raimi. Filmada con un presupuesto que se intuye paupérrimo, el guión de Chris Billett se las ingenia para reducir al máximo escenarios y personajes y ajustarlos a esa economía de medios tan evidente. La historia de una joven (Eva Amurri, con un parecido notable con su madre, Susan Sarandon) que se despierta en una cochambrosa habitación de hospital sin que recuerde cómo ha ido a parar allí, su relación con los dos médicos que se encargan de su estado de salud (no para bien, se entiende) y la aparición de algunos personajes de apoyo (el padre de la protagonista, interpretado por el siempre eficaz Gregg Henry), son recursos suficientes para que mantengamos el interés durante el transcurso de la película. No hay escenas de gran impacto, apenas hay gore y las sorpresas son algo predecibles, pero Isolation funciona medianamente bien como thriller médico en un nivel en el que se podría equiparar, eso sí, con uno de esos telefilms de sobremesa por los que a veces todos nos hemos dejado arrastrar. 

LO MEJOR: El trabajo de los actores, que deben soportar todo el peso de
la película.
LO PEOR: En ocasiones parece un telefilm de sobremesa del montón.

29 oct 2010

Especial Sitges 2010: 'Super'

(Super. James Gunn. Estados Unidos. 2010. 92 minutos) Super, la nueva película del director de la estupenda Slither, supuso la gran sorpresa del Festival de Sitges: una cinta que había salido aparentemente de la nada, sin poster oficial ni tráiler, con una web en pañales (www.thecrimsonbolt.com) y una premisa que recordaba demasiado a las de Kick-Ass o Defendor (también vista en Sitges y que aparece este mes directamente en DVD en nuestro país): la historia de un perdedor nato que, tras una revelación personal, decide hacer justicia y convertirse en superhéroe, a pesar de carecer de poderes o tecnología con la que enfrentarse al Mal, así en mayúsculas. Sin embargo, Super no sólo tiene personalidad propia, sino calidad suficiente como para convertirse en un clásico de culto instantáneo: la visión que da del vigilantismo no tiene nada de complaciente, como sí ocurría en algunos fragmentos de Kick-Ass (tanto en el cómic de Mark Millar como, sobre todo, en la adaptación fílmica de Matthew Vaughn, por otra parte estimables), presentando a un personaje complejo y acomplejado con serios problemas mentales (interpretado soberbiamente por Rainn Wilson) que, en su intento por hacer el Bien, acaba convirtiéndose en poco menos que un psicópata capaz de abrirle la cabeza a cualquiera que se le adelante en la cola del cine. La ultraviolencia y el humor bestia, dos de las grandes cualidades de la cinta, se ven reforzadas por un tono que oscila entre lo artesanal (la pobreza de medios es evidente), lo desenfadado (las onomatopeyas que aparecen en la pantalla al más puro estilo del Batman de los 60), lo patético (todos los personajes alcanzan cotas de un patetismo tan exagerado como enternecedor) y lo fantástico (las visiones del protagonista en las que cree recibir mensajes del mismo Dios). Los secundarios no tienen desperdicio (Kevin Bacon, Liv Tyler, Gregg Henry, Michael Rooker, Nathan Fillion y una sorprendentemente encantadora Ellen Page) y hay cameos que no deben dejar escapar (por ahí vi a Lloyd Kauffman y William Katt, aunque podría haber más). Y lo mejor es que, en este caso, el todo es mayor que la suma de sus partes. Lamentablemente, el espíritu independiente y destroyer de Super se lo pondrá muy difícil para encontrar una distribución convencional, de lo cual es buena prueba el hecho de que no tenga fecha de estreno ni siquiera en Estados Unidos. Y esto es lo que da realmente sentido a festivales como el de Sitges, donde tenemos la oportunidad de disfrutar en pantalla grande de títulos que de otro modo resulta casi imposible ver... de manera legal.