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Mostrando entradas con la etiqueta Sitges 2011. Mostrar todas las entradas
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19 feb 2012

'The Innkeepers'

(The Innkeepers. Ti West. Estados Unidos. 2011. 100 minutos) Con su anterior The House of the Devil (2009), el joven Ti West consiguió pulsar las teclas correctas para sorprendernos con un producto que lograba ser al mismo tiempo fresco y añejo, demostrando una habilidad más que notable para rememorar estructuras y recursos visuales del pasado cuya eficacia se demostraba más contundente que las modas de sustos fáciles y grabaciones encontradas. Con su nueva película, West intenta lograr algo similar a lo que James Wan acometió con Insidious (2010), es decir, demostrar que una película de fantasmas, contada con estilo clásico y huyendo del exceso de artificios o del impostado realismo tan en boga actualmente, todavía puede dar miedo. The Innkeepers nos presenta a dos empleados de un mugroso hotel en el que hace décadas se produjo una tragedia. Obsesionados con la idea de que entre esas paredes permanece el espíritu de una joven que se suicidó, ambos deciden esforzarse para contactar con el fantasma y convertir así su hotel en un lugar famoso y de obligada visita para los amantes de lo paranormal, evitando su cierre y satisfaciendo de paso sus ansias de experiencias más allá de la lógica.

LO MEJOR: El tremendísimo clímax final.
LO PEOR: Demasiados minutos de relleno.
El mayor problema de The Innkeepers es que con ella se le empieza a ver el plumero a Ti West y que, escudándose en la buena recepción de su anterior trabajo dentro de circuitos especializados, ha pretendido aplicar la misma fórmula que en aquélla confiando demasiado en que volvería a funcionar. Curiosamente, lo más flojo de The House of the Devil (el clímax final) es lo más atinado de The Innkeepers, pero la estructura es idéntica: un primer acto en el que se nos anuncia explícitamente que estamos ante una película de terror (allí mediante un rótulo pre-créditos, aquí mediante un susto visto a través de una pantalla de ordenador), un segundo acto en el que la tensión se dilata sobremanera, hasta tal punto que parece que nunca va a ocurrir nada, y un tercer acto donde toda la tensión acumulada estalla y explota en la cara del espectador (en House manchando todo de hemoglobina, en Innkeepers helando la sangre del público con algunas de las apariciones fantasmales más acongojantes de los últimos años). La mayor diferencia es que en esta nueva película se nota en exceso que la historia se alarga gratuitamente, rellenando minutos y minutos en los que la paciencia del espectador comienza a flaquear por culpa de unos personajes que no caen especialmente bien y por una falta alarmante de suspense. Aún así, el trabajo de West con la cámara y, especialmente, su uso del Scope para cargar de tensión algunos planos, consigue mantener a marchas forzadas el interés hasta que nos brinda la oportunidad  de disfrutar de un clímax absolutamente irresistible y terrorífico. Con un par de secuencias más de ese tipo dosificadas en el metraje, The Innkeepers sería casi una obra maestra. Tal y como ha quedado, sólo podemos calificarla de interesante y parcialmente fallida.

26 ene 2012

'Mientras duermes'

(Mientras duermes. Jaume Balagueró. España. 2011. 102 minutos) Antes que nada, una aclaración: Mientras duermes no está basada en la novela homónima de Alberto Marini, sino que es al revés. El libro es la adaptación que el italiano llevó a cabo de su propio guión para la película de Balagueró. Marini no es un desconocido para el director catalán, ni mucho menos, ya que lleva años trabajando en Filmax como guionista, productor y desarrollador de proyectos, siendo uno de los máximos responsables del impulso que la productora de Julio Fernández ha dado al cine fantástico y de terror durante la última década. Su novela surge, en parte, de la frustración que le supuso tener que eliminar subtramas y cambiar escenarios para adaptarse a los requerimientos de la producción fílmica, siempre más limitativos por cuestiones presupuestarias y narrativas. Eso sí, como base para un nuevo trabajo de Jaume Balagueró resulta un argumento perfecto: la historia de un oscuro portero de edificio que es incapaz de ser feliz y que, en venganza, pretende borrar la sonrisa del rostro de una de sus vecinas, resulta el vehículo idóneo para que el director ahonde en algunas de sus obsesiones. Así, la búsqueda del Mal puro como leit-motiv que ya se encontraba en Los sin nombre (1999) se une a ese terror doméstico, de rellanos y escaleras, de habitaciones inseguras, que tan bien plasmó en las dos primeras partes de Rec (2007 / 2009) y en la adrenalínica Para entrar a vivir (2006). Sin embargo, podríamos decir que, pese a lo turbios que resultan algunos de sus conceptos, Mientras duermes es la película más reposada y comedida del director, al mismo tiempo que, posiblemente, la que menos pone su mirada sobre los gustos básicos de su público potencial.

LO MEJOR: Luis Tosar personificando la maldad absoluta.
LO PEOR: En algunos momentos le sentaría bien algo más
de visceralidad.
Esto puede suponer un problema si buscan en la cinta un exceso de emociones fuertes, escenas de violencia explícita cada pocos minutos o una progresión del suspense demasiado pronunciada. Mientras duermes no se mueve por ese terreno: juega la mayoría de sus bazas desde los primeros minutos, sin esconder nada al espectador, ni pretender engañarles con la identidad del villano ni con sus motivaciones, jugando al despiste lo justo para mantener constantemente nuestra atención y dosificando bien los puntos álgidos de tensión. En ese sentido, la película de Balagueró resulta mucho más satisfactoria que la modosa e insustancial La víctima perfecta (The resident. Antti Jokinen, 2011), con la que comparte una trama muy similar y de la que hablé en su momento (aquí). Y lo es también porque su punto de vista es radicalmente distinto, puesto que Mientras duermes está narrada desde la visión del agresor y no de la víctima, forzando al público a identificarse con un desequilibrado y hasta a sufrir cuando es él quien tiene que esconderse para no ser visto por los que, en otro caso, serían los protagonistas. El mayor interés de Mientras duermes está ahí, en la manera en la que Balagueró nos lleva a empatizar con alguien despreciable y a odiar a otros personajes que deberían resultarnos vulnerables y despertar nuestro instinto protector. Incluso lleva este recurso al extremo cuando, sin que casi nos demos cuenta, vemos a una niña como una amenaza para el protagonista (un Luis Tosar impecable), porque es la única que sabe lo que éste hace por las noches. Es como cuando en Psicosis (Psycho. Alfred Hitchcock, 1960) nos inquietaba la posibilidad de que pillaran a Norman Bates, tratándose en realidad de un psicópata que no debería despertar ninguna de nuestras simpatías, pero radicalizando aún más la propuesta al convertir a este individuo en narrador de la historia desde el minuto uno y, además, sin pretender justificar sus acciones con ningún trauma ni enfermedad mental. Mientras duermes es, así, un triunfo para Jaume Balagueró, a la par que, en cierto modo, una demostración de madurez: su búsqueda por generar la incomodidad del público encuentra aquí una respuesta que no tiene nada que ver con sectas, fantasmas ni demonios, sino con un terror más cotidiano, más real y, también, más injustificado. Y ese es el que da miedo de verdad.

11 ene 2012

'New Kids Turbo'

(New Kids Turbo. Steffen Haars, Flip Van der Kuil. Holanda. 2010. 85 minutos) En 1986 el holandés Dick Maas consiguió uno de los mayores éxitos del cine de su país gracias a una delirante comedia que atentaba contra el buen gusto y que, con el tiempo, acabaría convirtiéndose en una saga cinematográfica y una serie de televisión. Su título en España fue Una familia tronada, pero seguramente les sonará más si les digo que sus protagonistas son los miembros de la familia Flodder. Aunque localista, el humor de la película consiguió rebasar fronteras debido a que era fácil entender su propósito: ridiculizar a las clases altas mediante el viejo truco de colocar entre ellos a un grupo de indeseables, maleducados y descarados individuos. No ha ocurrido lo mismo, en cambio, con esta otra muestra del humor cafre de los Países Bajos, la primera adaptación cinematográfica de una serie de sketches televisivos que, con el nombre de New Kids Turbo, no ha conseguido traspasar los límites geográficos en los que fue ideada. Y eso a pesar de que su punto de partida puede resultar interesante para cualquiera, teniendo en cuenta el estado de recesión económica en el que nos encontramos: en el pequeño pueblo de Maaskantje, cinco amigos se quedan en el paro el mismo día debido a su incompetencia; cuando ven que las prestaciones sociales no les dan para mantener su ritmo de vida absurdamente derrochador, deciden que van a rebelarse contra el sistema y que, si el Estado no les da más dinero, ellos tampoco van a darle más dinero al Estado, por lo que comienzan a robar cualquier cosa que se les antoje. En un clima de crisis mundial, los cinco mequetrefes se convierten en involuntarios líderes revolucionarios cuando una cámara de televisión consigue retransmitir uno de sus enfrentamientos con la policía, generando una oleada de vandalismo y robos a escala internacional de gente que les ha tomado como ejemplo. Ante tal circunstancia, el gobierno se ve obligado a actuar de manera expeditiva y convierte Maaskantje en un campo de guerra.

LO MEJOR: El impacto inicial y su hilarante versión del
cine social.
LO PEOR: La pérdida de fuerza que sufre en el segundo acto.
Como ven, la premisa resulta lo suficientemente atractiva y universal como para que la película se hubiera exportado con éxito, pero si no lo ha hecho ha sido básicamente porque su burdo y ofensivo sentido del humor la convierte en un material demasiado incómodo para la corrección política a la que estamos acostumbrados. New Kids Turbo puede entenderse como cine social, sí, pero también es la película más bestia, inconsciente y obscena que he visto en mucho tiempo, al menos fuera del género de terror. No hay nada que sus responsables (también dos de los protagonistas de la cinta) crean tan sagrado como para no considerarlo objeto de burla, ya sean las deficiencias psíquicas o el sexo delante de menores de edad, de tal modo que, acostumbrados como estamos ya a un humor más amable, no resulte extraño que se nos congele la sonrisa ante la perplejidad que pueden provocar algunos de los chistes que pasan delante de nuestros ojos. New Kids Turbo es tan bestia que si alguien se decidiese a censurarla y remontarla para hacerla más digerible de cara al público internacional, su duración quizá no llegaría ni a los sesenta minutos, aunque muchas veces sea más por lo que sugiere que por lo que muestra. Si uno consigue abstraerse lo suficiente y entregarse al arsenal de estímulos cómicos y moralmente dudosos, quizá consiga disfrutar de New Kids Turbo como la gran experiencia chorra que es, con sus running gags, sus escenas de acción desbocadas y sus chistes primarios. Pero, ojo, también hay que decir que una vez pasada la impresión inicial, cuando ya estamos algo anestesiados, la película se vuelve algo rutinaria y sufre de unas pérdidas de interés bastante importantes, antes de remontar durante un clímax final lleno de pólvora. Siendo consciente de sus fallos y todo, sólo me queda decir que la segunda parte ya está lista, se titula New Kids Nitro y en ella salen zombis...

27 dic 2011

'Drive'

(Drive. Nicolas Winding Refn. Estados Unidos. 2011. 100 minutos) Hay películas que a uno le dejan indefenso, como espectador y como crítico, y animan a rechazar cualquier análisis racional y convencional para abrazar el entusiasmo y escribir simplemente dos palabras de las que se suele abusar y que, en la mayoría de los casos, no dejan de suponer un acto de subjetivismo puro y duro. Estas palabras son "obra" y "maestra". Pasa en muy pocas ocasiones: esa sensación de que cualquier frase escrita resultará inútil, que no podrá reflejar con justicia lo que se siente al ver la película y que me tendría que limitar a decirles que no se la pueden perder por nada en el mundo. ¡Corran a verla! ¡¿Qué hacen ahí parados leyendo esto, insensatos?! ¿Que no se estrena donde viven? ¡Búsquenla! ¡Hagan lo que sea! Repito, lo-que-sea. Luego viene la calma, reaparece la cordura y caigo en la cuenta de que eso no es suficiente. Drive me parece una obra maestra, sí, pero, ¿por qué? Habrá que justificarlo. No es porque su director ganara la Palma de Oro en el Festival de Cannes, ni porque suponga la  película más accesible de Refn (o eso dicen, porque en mi caso es la primera vez que leo su nombre detrás del rótulo de Directed by), ni porque haya cierto consenso entre la crítica y se la aúpe como uno de los títulos más importantes de 2011. Todo eso es irrelevante y poco nos importa a los que no comulgamos demasiado con ese tipo de certámenes ni con los cronistas de gustos más convencionales. Tampoco hay que hacer caso a sus detractores, aunque algo de razón no les falte: Drive no es sólo estética, por mucho que ésta se presente de manera apabullante; tampoco es una copia descarada de Driver (The Driver. Walter Hill, 1978), a pesar de que ambas comparten ciertos conceptos como la figura del héroe sin nombre y la abstracción como arma; y, por supuesto, no hay que hacer caso a esa loca de Michigan que demandó a la productora Film District por haberle hecho pensar que iba a ver una cinta de coches rápidos y furiosos al estilo de las protagonizadas por Vin Diesel. 

LO MEJOR: La secuencia del ascensor.
LO PEOR: La trama gangsteril.
El mundo se equivoca, como dice la canción, no sé si por miopía, por cerrazón mental o por incapacidad para asimilar el arsenal de estímulos sensoriales que la película de Winding Refn nos lanza durante sus cien minutos de puro goce estético. Pero quedarse ahí, en esa capa superficial, por mucho que sea la superficie más arrebatadoramente bella que nos ha escupido un proyector de cine durante todo 2011, es disfrutar a medias de Drive, porque debajo de esa capa de esplendor visual y de ese masaje para los oídos que constituye su impresionante banda sonora, hay vida. Me comenta un buen amigo que no entiende las motivaciones del protagonista, que no termina de ver nada de historia detrás de las estampas, pero que, por algún motivo, la película le resulta algo así como hipnótica. Y no es la única persona a la que le escucho decir esto, lo cual hace que me suma en la perplejidad: me resulta increíble que alguien no entienda lo que se esconde tras la piel de Drive, cuando resulta evidente (o, al menos, eso me gustaría pensar) que no hay rastro de complejidad en el argumento ni en las motivaciones de los personajes. Sí en las relaciones que se establecen entre ellos, como en toda buena muestra de cine negro (y Drive es el cine negro del mañana: referencial, hiper-romántico, violento, deslumbrante y retrofuturista), pero no en aquello que mueve al personaje interpretado por Ryan Gosling. Se trata, sin más, de alguien que llena su hueca vida poniéndola en riesgo hasta que encuentra un motivo por el que levantar el pie del acelerador: una mujer y un hijo a quienes ayudar y, a través del cariño que siente hacia ellos y del que puede recibir a cambio, volver a sentir la sangre corriendo por sus venas. ¿Algo cursi? Quizá. ¿Eficaz? Mucho, sobre todo porque ese punto de partida convierte la concatenación de sucesos que viene después en una aventura de ribetes trágicos, además de incidir en lo que de verdad quiere contar Winding Refn: la imposibilidad de un tipo de héroe para encontrar la paz cuando está marcado por estigmas del pasado que, en este caso, se intuyen sin demasiado esfuerzo. Drive tiene que pagar un peaje en tanto que debe pasar por una serie de puntos comunes con el género al que pertenece de manera superficial, siendo obligada a incluir pasajes de menor interés y que tienen que ver con la parte de thriller del asunto (los líos con bolsos llenos de dinero, los villanos de tres al cuarto), pero su historia de amor contenida, sus estallidos de violencia y su capacidad para dejarnos literalmente embobados la convierten en una pieza única, un título a reivindicar desde ya y salvar de la incomprensión a la que parece estar condenado. Aquí tienen mis dos céntimos.

20 dic 2011

'Troll Hunter'

(Trolljegeren. Andre Ovredal. Noruega. 2010. 99 minutos) Decía hace poco, en el post sobre Escóndete y tiembla, que cuanto más se acerca a la realidad, mayor capacidad para inquietar adquiere el cine de terror. Esta parece ser la máxima que ha seguido el género en los últimos años, siendo invadido por muestras de todo pelaje de lo que se ha venido a llamar terror subjetivo: películas en las que el público ve lo que alguno de sus personajes ha grabado con una videocámara o, en su defecto, falsos documentales que pretenden hacer pasar por veraces algunas historias que pueden entrar de lleno en el ámbito de lo fantástico o bien mantenerse algo más apegadas a la realidad. Troll Hunter sigue la línea marcada por El proyecto de la Bruja de Blair (The Blair Witch Project. Eduardo Sánchez, Daniel Myrick, 1999) y presenta una estructura de filmación hallada, pero no es una película específicamente de terror, siendo su marco genérico bastante difícil de delimitar, ya que en su metraje encontramos rasgos de cine de miedo, humor y acción, pero esencialmente se podría decir que es una cinta fantástica que utiliza la mitología escandinava en torno a los trolls como punto de partida y, sobre todo, como principal reclamo y rasgo distintivo con respecto a otros títulos de estructura similar. Esto le aporta una personalidad bien marcada que, a la postre, acaba convirtiéndose en su mayor valor y lo único por lo que merece la pena destacarla.

LO MEJOR: Los trolls.
LO PEOR: Todos los demás personajes, salvo el cazador.

Porque, hablemos claro, los momentos en los que aparecen los trolls son ciertamente impresionantes y poseen tanto el valor de la espectacularidad como el del exotismo. Incluso se puede decir que Ovredal consigue con estas secuencias algo a priori bastante difícil, como es el hecho de que sus criaturas resulten creíbles (por cómo lucen, cómo interactúan con su entorno y cómo reaccionan los protagonistas ante ellas). Pero el resto de película resulta bastante convencional y poco queda de ella en la memoria del espectador después de visionarla, si no es la extraña belleza que poseen los momentos ya citados. Existe algo de interés también en la figura del veterano cazador de trolls que trabaja secretamente para el gobierno y que, harto de que no le paguen bien, decide dar a conocer las interioridades de su trabajo. Esto aporta algo de mala baba, se ríe de las teorías conspiranoicas y nos regala algo de humor extra. Así que, en general, Troll Hunter no es esa maravilla de la que algunos hablan, pero eso no significa que no merezca la pena dedicarle noventa minutos de su tiempo, especialmente si son de los que disfrutan viendo recreaciones de monstruos imposibles llevadas a cabo de la manera más realista posible.

9 dic 2011

'Attack the block'

(Attack the block. Joe Cornish. Reino Unido / Francia. 2011. 88 minutos) En este revival ochentero en el que nos hallamos, faltaba todavía una película capaz de adquirir valor icónico, demostrando amor y respeto por las formas del pasado pero huyendo de la nostalgia explícita, desde una óptica contemporánea, atrevida y enérgica. Recordando uno de los mejores largometrajes que se han estrenado en 2011, Super 8, podríamos decir que si la película de J.J. Abrams es el E.T. (Steven Spielberg, 1982) de nuestros días, Attack the block es el Critters (Stephen Herek, 1986) actual, con el espíritu gamberro de El terror llama a su puerta (Night of the Creeps. Fred Dekker, 1986), la capacidad para mezclar terror e infancia de Una pandilla alucinante (The Monster Squad. Fred Dekker, 1987) y el carisma naïf de Tortugas Ninja (Teenage Mutant Ninja Turtles. Steve Barron, 1990), de la que también retoma su capacidad para otorgar personalidades propias a sus protagonistas (unos jóvenes pandilleros de un barrio marginal de Londres enfrentados a una invasión alien) y asociarlos a gadgets o armas concretos. Son, como ven, referentes que se apartan voluntariamente de la ñoñería (por otra parte, entrañable... a veces) de la factoría Amblin y que demuestran que los 80 no sólo fueron de Spielberg.

LO MEJOR: La habilidad de Cornish para mezclar géneros.
LO PEOR: Que su estreno en España haya sido tan limitado.
Pero, independientemente de la capacidad de Attack the block para recordarnos tiempos pretéritos desde la modernidad (esos bichos peludos con colmillos fluorescentes son lo más cool que han visto sus ojos en muchos años), hay que reverenciarla como una pequeña joya multigenérica que conjuga con una habilidad pasmosa el sentido del humor, de la espectacularidad, de la acción, de la fantasía y del terror. Todo comprimido en un ajustado metraje que se disfruta a tope desde el minuto uno y no hace otra cosa que ir a más durante su recorrido. Con su falta de ambiciones y su frescura, es imposible resistirse a los encantos de una cinta que crece en el recuerdo y que, para colmo, mantiene toda su eficacia (y hasta se podría decir que la amplía) en un segundo visionado. Por si fuera poco, a Joe Cornish todavía le sobra tiempo para introducir en su guión algunos apuntes cargados de mala leche sobre los conflictos sociales y sobre cómo a las altas esferas les interesa mantenerlos y hasta potenciarlos, con tal de que los que menos tienen sigan donde están (matándose entre ellos para sobrevivir) y los más poderosos sigan contemplando el mundo desde su posición privilegiada y relativamente segura. Attack the block es la película de la que me gustaría que hablaran los niños de hoy en el futuro, cuando les afecte el ataque retro del que nosotros somos víctimas ahora y se quejen de que "ya no se hacen pelis como las de antes".

25 oct 2011

'La Cosa'

(The Thing. Matthijs van Heijningen Jr. Estados Unidos. 2011. 103 minutos) Ironías del destino, la respuesta comercial que ha recibido esta película, suerte de precuela que a veces no puede evitar parecer un remake, ha sido similar a la que obtuvo el título que toma como referencia: La Cosa de John Carpenter. Ambas películas pueden considerarse rotundos fracasos desde un punto de vista puramente crematístico, lo cual no deja de ser injusto tanto para una como para otra y dice mucho de la miopía del público: del de 1982 por no apreciar que estaba ante una obra maestra en aquel momento, quizá por no estar preparado para ello, y del de 2011 por ignorar propuestas tan interesantes como ésta y aupar a lo más alto de la taquilla a subproductos de terror en los que no pasa nada remarcable durante el ochenta por ciento de proyección. Sin embargo, si la película de Carpenter logró granjearse un estatus de obra de culto a reivindicar, es poco probable que, en el futuro, alguien se dedique a reclamar valores que hayan pasado desapercibidos en el largometraje de Matthijs van Heijningen Jr., sin que esto signifique que su fracaso comercial haya sido justo, ni de lejos. La Cosa 2011 no merecía ser recibida con tanta indiferencia tanto por los jóvenes que desconocían la película original como por los integristas que han aborrecido el proyecto desde que supieron que se había escrito la primera letra de su guión. Es inevitable recurrir a las comparaciones en este caso, ya que, desde el mismo concepto inicial, la cinta que nos ocupa se ve obligada a depender del clásico de Carpenter a nivel argumental y visual, si bien su narrativa, como veremos, pretende adaptarse a los gustos actuales. Esto es, más acción, más transformaciones, más efectos especiales, más sustos, menos sugerencia, menos suspense, menos tensión. Al mismo tiempo, debido a su condición de precuela directa (recordemos que narra los acontecimientos sucedidos inmediatamente antes del comienzo de la película de Carpenter, los cuales quedan encadenados durante los créditos finales), se ve obligada a despejar algunas incógnitas y a hilar su trama con la del film original, con lo que su valor como película independiente queda a un nivel muy básico, pero también muy correcto, de típico corre-que-te-pillo por pasillos en los que un bicho da cuenta de un grupo de humanos que va reduciéndose progresivamente hasta un clímax final en el que sólo quede un (o, sobre todo, una) superviviente. 

LO MEJOR: Su aspecto visual conecta muy bien con la
película de John Carpenter.
LO PEOR: Que, en este caso, más es menos.
Desde un punto de vista lúdico, entonces, la versión 2011 de La Cosa funciona de manera apropiada: posee un ritmo trepidante, numerosas transformaciones y multitud de efectos visuales, los cuales están bastante logrados en algunos momentos puntuales, pero en general deslucen comparados con la carnosidad de los expuestos por Rob Bottin en la versión de 1982. En este sentido, el problema no sólo está en haber cambiado el látex por el píxel, sino en algo peor, como es la pérdida de virulencia que han experimentado algunas de las transmutaciones mostradas aquí, además de por la artificialidad de la infografía, también por la sobreutilización del monstruo y la poca imaginación con la que están mostrados sus ataques. El suspense queda fuera de la ecuación en este caso, incluso si evitamos la comparación con la película de Carpenter, ya que el modo en el que La Cosa hace acto de presencia carece de cualquier tipo de misterio, no provoca demasiada paranoia entre los personajes ni entre los espectadores, ya que ahora, el primer sospechoso de ser el monstruo es el siguiente en transformarse, a ser posible en pocos minutos, para que la muchachada no se aburra y no se haga líos con tantos tipos yendo de acá para allá (algo radicalmente opuesto al modo en el que Carpenter generaba un clima de incertidumbre y miedo al prójimo, logrando un estado de inquietud y alerta constante). Es irónico, pues, que esta nueva cosa se haya rodado con el público actual en mente y este le haya dado la espalda. Para los veteranos, los que nos hemos dejado las pestañas viendo la película de Carpenter una y otra vez, nos queda la satisfacción de pasar un buen rato con estilo añejo (efectos visuales aparte) y todos esos apuntes pajeros que tanto nos gustan: Ramona Flowers en plan Ripley on ice, ver el interior de la nave, vislumbrar el aspecto original del alien al salir del bloque de hielo que ya conocíamos vacío, descubrir cómo se creó el monstruo de las dos caras, comprobar que La Cosa no ha sido siempre un ente tan sigiloso y teorizar sobre por qué huye de los humanos en la película de Carpenter en lugar de enfrentarse a ellos directamente, que es lo que hace aquí... Todo ello con alguna posible incongruencia pendiente de confirmar con futuros visionados, además de con la puerta abierta a una posible secuela (atentos a la mención de una estación polar rusa de la que no sabíamos nada hasta ahora, y que viene a sumarse a las ya conocidas, la noruega y la norteamericana) que, visto el resultado en taquilla de la actual, dudo mucho que llegue a hacerse realidad. Quizá sea mejor dejar las cosas como están.

12 oct 2011

'Intruders'

(Intruders. Juan Carlos Fresnadillo. España / Reino Unido / Estados Unidos. 2011. 100 minutos) Tras un lapsus de cuatro años, Fresnadillo vuelve a las salas con una película que, sorprendentemente, tiene más en común con Intacto (2001) que con su adrenalínica primera incursión en el mercado internacional, 28 semanas después (28 weeks later. 2007). Con esta última se ganó el interés de Steven Spielberg, quien le iba a producir una cinta de acción titulada Wednesday que, desgraciadamente, quedó en dique seco tras la huelga de guionistas que afectó a Hollywood desde noviembre de 2007 hasta febrero de 2008, tiempo suficiente para que el proyecto quedara paralizado y tanto Spielberg como Fresnadillo pasaran a otros menesteres. Intruders vuelve a la faceta introspectiva y reposada de Intacto, la misma que convirtió aquella opera prima en una película interesante, con grandes momentos, pero que dejaba cierto regusto amargo debido a lo difícil que era en ocasiones conectar emocionalmente con las intrincadas mentes de sus personajes y con la frialdad de algunas de sus acciones. Intruders tampoco es una película de emociones fuertes, no hay sobresaltos ni secuencias de tensión excesiva, incluso podríamos simplificar mucho y decir que es una cinta de terror que no da miedo, con lo cual no les resultará satisfactoria si ese es el único motivo por el que se acercan al género. Sin embargo, no se puede criticar a la película por este motivo cuando resulta evidente que es así a propósito, se aprecia perfectamente cuáles son sus intenciones y por eso no se puede hablar de producto fallido.

LO MEJOR: Que se aleja conscientemente de los cánones.
LO PEOR: Que debido a ello no termina de resultar del todo
satisfactoria.
Lo que predomina aquí es el factor psicológico, ya que es en la psique de los personajes donde se gesta el terror de la película. Fresnadillo utiliza la imaginación como creadora de miedos y, a la vez, como transmisora de traumas, construyendo su relato sobre otro cuento que escriben dos niños separados geográfica y temporalmente. La película es tramposa porque juega al final sorpresa y escatima en pistas que posibiliten al público descubrir el secreto que se esconde tras su bifurcada estructura. Pero esto no tiene por qué ser considerado un debe, sino más bien una manera útil de conseguir que los espectadores realicen un visionado activo, obligándoles a mantenerse alerta y a poner de su parte para desentramar la historia, llevándoles a recapitular información en el desenlace y a interpretar todo lo que se ha contado anteriormente desde un punto de vista distinto. Por lo tanto, Intruders tiene la virtud de ser una película que exige atención al detalle, se aleja de los sustos prefabricados y se adentra en la oscuridad, tanto ambiental como mental, para contar una historia que no es original en contenido pero que sí adquiere cierta personalidad propia en la forma. Sin embargo, pese a todas estas bondades, no consigue generar entusiasmo, ni provocar otra sensación que no sea la del básico interés por saber qué está ocurriendo, quién es Carahueca y por qué se le presenta a dos niños distintos. Intruders resulta aséptica en ese sentido, bordeando de manera peligrosa la indiferencia. La película es correcta porque se adivina que la intención de Fresnadillo era hacer un largometraje de terror íntimo y, al mismo tiempo y sin que sirva como contradicción, distante. Pero esa falta de emociones extremas y de transparencia impide que el público pueda involucrarse al cien por cien y ahí reside su mayor defecto, en la ausencia de garra y visceralidad.

28 sept 2011

Sitges 2011: Guía rápida para visitantes.


Aunque este año, por desgracia, las circunstancias no me permitan acudir a mi cita con el Festival de Sitges, no quiero perder la oportunidad de dedicarle un post al evento. Con la idea de que esto le sirva de ayuda a quienes tengan la suerte de poder ir, lo que sigue es una lista de las películas que creo que no deberían perderse este año. Ya saben que una vez allí reina el caos, que no es posible ver todo lo que uno quiere ver y que a veces acabamos metidos en salas donde están proyectando algo a lo que, hasta entonces, no habíamos prestado atención. Pero ese también es uno de los encantos del festival, ese ir de un lado a otro mirando los horarios, anotando el próximo pase, intentando cuadrar unas proyecciones con otras, todo para darte cuenta al final de que te has perdido varias que considerabas imprescindibles pero que también, para compensar, has descubierto otras tantas que te han sorprendido gratamente (o que te han hecho tirarte de los pelos de desesperación, algo que también ocurre). 

Separando el grano de la paja (y siempre desde lo que no deja de ser un criterio parcial y totalmente subjetivo), aquí van los 35 títulos que me voy a perder este año en Sitges y que acabaré viendo tarde o temprano:

APOLLO 18 (Gonzalo López-Gallego): Contando con la producción de Timur Bekmambetov, el director de la estupenda El rey de la montaña debuta en Hollywood con una cinta de terror realista ambientada en la Luna, aprovechando las eternas teorías conspiratorias sobre si realmente se encontraron rastros de vida en las expediciones realizadas sobre nuestro satélite. Dicen que "los últimos diez minutos pasarán a la historia del cine" y, desde luego, si López-Gallego es capaz de manejar la tensión como lo hizo en su anterior film, estaríamos ante una de las películas que más pavor podrían causar del Festival.




ATTACK THE BLOCK (Joe Cornish): Producción británica que enfrenta a un grupo de delincuentes juveniles con una invasión extraterrestre. Nick Frost apadrina y añade un toque extra a lo que podría ser una buena mezcla de humor, acción y ciencia-ficción para adolescentes.




BELLFLOWER (Evan Glodell): Una cinta independiente que está cosechando buenas críticas y que describen como "Un cruce entre el cine de John Hughes y Mad Max". Teniendo en cuenta que soy fan del cine de Hughes y de los coches barbarizados, y que en el tráiler aparecen lanzallamas, no puedo evitar sentirme atraído hacia esta película. Aunque lo mismo resulta que es el Monsters de este año. Ya saben, un truño disfrazado de qualité. 




BURKE AND HARE (John Landis): El regreso de Landis al cine después de muchos años estancado en el mundo de la televisión, apoyándose en la comicidad de Andy Serkis y Simon Pegg y utilizando como excusa la historia real de dos ladrones de cadáveres que actuaron en el Edimburgo de principios del siglo XIX. Mezcla de humor negro y terror que se estrenó hace un año en Inglaterra pero que no tiene fecha de estreno español aún (y dudo que la llegue a tener, al menos en salas de cine). 



CONTAGIO (Contagion. Steven Soderbergh): No es que sea especialmente fan de Soderbergh, más bien me deja siempre indiferente, pero no se puede negar que el tráiler de esta película promete situarnos ante una experiencia de cierta intensidad y terror verista en su vertiente bacteriológica. Y sale Marion Cotillard, que siempre es un plus. Estreno en cines españoles: 14 Octubre 2011.



DRIVE (Nicolas Winding Refn): Con Bronson (2009) y Valhalla Rising (2009), este director llamó la atención de algunos y atrajo el interés de Hollywood, donde ya debe ser considerado una gran promesa gracias a las excelentes críticas cosechadas con Drive, gracias a la cual ganó el premio al mejor director en Cannes. Si bien el tráiler nos hace pensar en un homenaje al cine de acción de los 70 (con el Driver de Walter Hill a la cabeza), el premio obtenido en Cannes puede significar que en realidad estamos ante un experimento artie en plan Hanna de Joe Wright, es decir,  un camelo, una cinta de acción para los que odien el cine de acción. Aunque ojalá me equivoque.




EL CALLEJÓN (Antonio Trashorras): Después de formar parte activa de la renovacíon de la crítica española durante los 90 y tras foguearse como guionista y cortometrajista, Trashorras debuta en la dirección de largometrajes con una cinta que parece ser un ejercicio de estilo rebosante de terror y suspense, con unas prometidas gotas de descaro que no hacen más que añadir interés por la propuesta. Sin fecha de estreno todavía ni tráiler, pero con un cartel realmente bello. 



EMERGO (Carles Torrens): Con guión de Rodrigo Cortés (Buried) y rodada en inglés, este debut en el largo de Carles Torrens, que homenajea a William Castle desde su título, podría ser el Insidious de este año, es decir, una película de fantasmas de corte clásico que, sin embargo, es capaz de aportar una visión fresca y terrorífica al subgénero. De momento sólo ha trascendido una fotografía.



EVA (Kike Maíllo): Más debuts interesantes de cineastas españoles, en este caso una película que promete aportar una visión minimalista a la ciencia-ficción, con unos efectos especiales que parecen tan sencillos como adecuados y una ambientación que huye de los ambientes futuristas o tecnificados. Teniendo en cuenta que el Festival de este año está dedicado a la Inteligencia Artificial, parece que no podían haber escogido una película inaugural mejor que ésta. Estreno en cines españoles: 28 Octubre 2011.



EXTRATERRESTRE (Nacho Vigalondo): Tras el incomprensible ostracismo profesional al que se vio abocado tras el nefasto estreno en nuestro país de la sorprendente Los Cronocrímenes (2007), Vigalondo vuelve con un título que promete seguir la senda marcado por el anterior, mezclando ciencia-ficción de bajas revoluciones con su peculiar humor y su suspense de andar por casa (dicho esto como elogio). El teaser no avanza gran cosa, pero tengan en cuenta que por ahí van a andar también Raúl Cimas, Carlos Areces y Miguel Noguera. Casi nada.



GANTZ (Shinsuke Sato): Primera parte de la adaptación cinematográfica del manga homónimo de Hiroya Oku. Los que la han visto ya dicen que es un pepinazo de acción, de esos de quedarse con la boca abierta cada quince minutos, algo que confirma el espectacular tráiler que sirve de avanzadilla. 



GANTZ: PERFECT ANSWER (Shinsuke Sato): Continuación directa de la anterior, en la que se dan todas las respuestas que quedaban colgadas al final de la primera parte. En realidad se trata de una misma película dividida en dos partes para poder abarcar lo máximo posible de la extensión del manga original. 



GRAVE ENCOUNTERS (The Vicious Brothers): Bajo ese seudónimo se esconden dos jóvenes de 25 años llamados Colin Minhan y Stuart Ortiz que debutan en el cine con este film de terror que aprovecha el formato de falso documental para intentar acojonar al respetable. Y si tenemos que fiarnos de lo que aparece en el tráiler, lo han conseguido con creces. Aunque la originalidad brille por su ausencia.



HOBO WITH A SHOTGUN (Jason Eisener): toda una sensación de internet, medio a través del cual se dio a conocer Eisener cuando ganó un concurso de tráilers falsos organizado por Robert Rodriguez en 2007. De ahí sale este largometraje en el que Rutger Hauer se dedica a limpiar las calles de escoria. 



INTRUDERS (Juan Carlos Fresnadillo): tras asombrar con su primera producción internacional, la vibrante 28 semanas después (2007), Fresnadillo consigue concretar al fin una nueva película con dinero extranjero y algunas estrellas en el reparto. El tráiler parece desvelar demasiados detalles de la trama (dejando intuir la posible sorpresa final), así que ándense con ojo. Estreno en cines españoles: 7 Octubre 2011.



JUAN DE LOS MUERTOS (Juan of the dead. Alejandro Brugués): Una de esas películas que uno puede disfrutar a tope en Sitges, con una sala abarrotada y acompañado de un público entregado que vitorea cada golpe de humor y cada chorro de sangre. Coproducción entre España y Cuba que puede dar bastante que hablar. 



LOBOS DE ARGA (Juan Martínez Moreno): El director de la recomendable Dos tipos duros (2003) vuelve a mezclar humor y tiros en esta película sobre unos héroes de pacotilla (Gorka Otxoa, Carlos Areces y Secun de la Rosa) que tienen que enfrentarse a los hombres lobo en un remoto pueblo gallego. Según el director, a pesar del tono de humor que predomina, las secuencias de terror no tienen nada de gracioso y pueden pillar desprevenido a más de uno. A ver si es verdad. Estreno en cines españoles: 28 Octubre 2011.



MIENTRAS DUERMES (Jaume Balagueró): Mientras descansa de la saga Rec, Balagueró ha rodado una película que en principio nos recuerda demasiado a muchas otras (incluyendo la reciente La víctima perfecta, de la que hablamos aquí). Pero hay que recordar el provecho que le sacó al terror doméstico también en la irresistible Para entrar a vivir (2006), así que no sería de extrañar que con Mientras duermes derribara cualquiera de nuestras reticencias iniciales y volviera a obligarnos a pasar un (buen) mal rato. Estreno en cines españoles: 14 Octubre 2011. 



MONSTER BRAWL (Jesse T. Cook): Ocho monstruos clásicos enfrentados a tortazo limpio encima de un ring. Si necesitan más motivos para verla no sé qué hacen leyendo este blog. 



NEW KIDS TURBO (Steffen Haars, Flip van der Kuil): Basándose en una serie televisiva que ellos mismos crearon, estos directores y guionistas han construido una película que puede ser el descojone total. El tráiler apunta a ello, recuperando el espíritu cafre de los Flodder y llevándolo al terreno del cine de acción chusco. Puede ser una gozada absoluta. 



NINJA KIDS!!! (Takashi Miike): No tiene nada que ver con el clásico de la caspa dirigido por Pablo Santiago en 1986, sino que en realidad se trata de la adaptación que el loco de Miike ha hecho del manga de Soubee Amako y que ya dio pie a una serie de televisión que vimos en España con el título de Ninja Boy Rantaro. 



RED STATE (Kevin Smith): Después de que le hayan llovido hostias por cada uno de sus últimos trabajos, Smith ha decidido probar suerte con el terror sin echar mano de ninguna sutileza: trata sobre unos jóvenes que acuden a una cita organizada por internet en un pueblo de la América profunda, donde se les prometía sexo salvaje y gratis, y a cambio se encuentran con un grupo de fundamentalistas religiosos que quieren encarrilarles por el buen camino. Aunque tengan que matarlos. 



SECTOR 7 (Kim Ji-hoon): Superproducción coreana con monstruo en 3D que promete animar bastante la platea del Retiro, donde se suelen encontrar los fans más peleones del Festival (por algo se hacen ahí las maratones de madrugada).  Tiene muy buena pinta y quizá sea la única oportunidad que tengan para verla en tres dimensiones. 



SHAOLIN (Benny Chan): Más delicias orientales, en este caso una superproducción china protagonizada por Andy Lau, Nicholas Tse y Jackie Chan y dirigida por el casi siempre interesante Benny Chan. Corey Yuen está detrás de las coreografías y siempre resulta agradable volver al Templo de Shaolin y ver sus entrenamientos. Si pudiese ir a Sitges le daría prioridad absoluta. 



SAINT (Dick Maas): El director de clásicos de nuestra infancia como El ascensor (1983), Los Flodder: Una familia tronada (1986) y Amsterdamned: Misterio en los canales (1988) (siempre que su infancia transcurriera en los videoclubes, claro) vuelve al género que le hizo popular, recuperando además a su actor fetiche, Huub Stapel, y aportando su granito de arena a la desmitificación de los iconos religiosos, en este caso un San Nicolás convertido en un asesino del Más Allá. Las críticas no han sido demasiado positivas, pero la curiosidad me puede. 



THE DIVIDE (Xavier Gens): Tras la decepción que supuso Hitman (2007), el director de Frontier(s) (2007) pretende restaurar su prestigio con una película apocalíptica que presenta la típica situación de un grupo encerrado en un espacio pequeño, aislados ante una amenaza exterior, y cómo ellos mismos se convierten en sus peores enemigos. 



THE INNKEEPERS (Ti West): El director de la tremendísima The House of the Devil (2009) dirige ahora una cinta de fantasmas en la que los los últimos empleados de una posada de Nueva Inglaterra se empeñan en demostrar que el suyo es el hotel con más fantasmas del país. No he localizado ningún tráiler, así que habrá que conformarse con esta pequeña entrevista al director y los protagonistas:



THE RAID (Gareth Evans): El tráiler de esta película es de los que a un servidor le hacen quedarse embobado ante la pantalla, con la cabeza ladeada, los ojos como platos y un ligero rastro de babilla cayendo por la comisura de los labios. Acción, acción y más acción, en una cinta que gira en torno a un grupo de fuerzas especiales que se queda encerrado dentro del edificio donde se refugian los criminales más peligrosos de Indonesia. 



THE SORCERER AND THE WHITE SNAKE (Tony Ching Siu-tung): Jet Li es el protagonista de este aparente espectáculo dirigido por el gran Ching Siu-tung, uno de los mejores y más imaginativos creadores de cine de acción de Hong Kong. La mezcla de efectos especiales y artes marciales es algo que ha sabido manejar desde sus inicios, así que no hay ningún motivo para desconfiar de este film, sino más bien todo lo contrario.



LA COSA (The Thing. Matthijs van Heijningen): debut en la dirección del holandés de nombre impronunciable que ha tenido los cojones de enfrentarse a una precuela de una de las mejores películas de terror de todos los tiempos, el clásico homónimo de John Carpenter de 1982. Chirría un poco que haya utilizado exactamente el mismo título que tenía la original, ya que eso tendría sentido de tratarse de un remake, pero no de una historia que cuenta lo que sucedió antes de comenzar aquella. Pero eso no tiene importancia. El tráiler tiene muy buen aspecto, a pesar de que esta vez (los tiempos obligan) se hayan utilizado efectos infográficos en lugar de los tradicionales animatronics y el añorado látex. Estreno en cines españoles: 21 Octubre 2011.



THE TROLL HUNTER (André Ovredal): Aunque lleve tiempo circulando por la red y seguramente muchos de ustedes la habrán visto ya, si se acercan por Sitges no deberían dejar pasar la oportunidad de disfrutar en condiciones de esta cinta noruega que ha dejado un excelente sabor de boca allá por donde ha sido estrenada. Estreno en videoclubes españoles: 11 Noviembre 2011. 



THE WOMAN (Lucky Mckee): De carrera irregular, el director de May (2002), El bosque maldito (2006) y Red (2008) continúa su periplo por el cine de terror con una película acusada de misógina y excesivamente violenta en el pasado Festival de Sundance. No es eso lo que me llama la atención, sino la promesa de Mckee: "os vais a cagar de miedo". Luego seguro que no es para tanto, pero soy un tipo impresionable, me temo. Escrita a medias con Jack Ketchum, para los que seáis de leer.



THE YELLOW SEA (Na Hong-jin): The Chaser (2008) dejó muy buena impresión en su paso por el Festival (aparte de ser la primera película que vi en Sitges, por lo cual le guardo un cariño especial). Ahora ha llegado el momento de que Na Hong-jin demuestre si las esperanzas puestas en él tenían algún fundamento o si sólo fue flor de un día. Apuesto por lo primero.



TWIXT (Francis Ford Coppola): El inesperado regreso de Coppola al cine puramente fantástico tras un par de experimentos de los que casi nadie disfrutó. Sorprende el protagonismo de Val Kilmer, teniendo en cuenta que últimamente estaba perdido en el mercado del DVD, y es una incógnita saber si estaremos ante una película disfrutable o ante un bluff. En cualquier caso no tiene pinta de taquillazo, precisamente... 



VERBO (Eduardo Chapero-Jackson): Un tipo que tenga el valor de salir a la palestra con ese apellido cuenta con mis simpatías, ya de entrada. Que haya debutado en el largometraje, tras su exitosa carrera en los cortos, con una película que utiliza la fantasía y el hip-hop como base, me parece entrar en el cine español alardeando de valor y personalidad. Veremos qué sale de todo esto. Estreno en cines españoles: 4 Noviembre 2011.



Y esto es todo, que no es poco. Disfruten del Festival de Festivales y pónganse hasta el ojete de ver pelis y de conocer buena gente.