Buscador

26 dic 2005

'Hermanos de sangre'

(The Blood brothers / Chi ma. Chang Cheh. Hong Kong. 1973. 118 minutos) Aunque llevo toda la vida viendo películas de Hong Kong y cine de artes marciales, no ha sido hasta este año cuando he empezado a ver películas de la Shaw Brothers. Al menos de manera consciente, ya que de pequeño no sabía si estaba viendo algo de la Shaw, de la Golden Harvest, de la Seasonal o de la que fuera...

Así, este año me he puesto las pilas y he comprado todas las pelis de esta productora que he podido encontrar: Los Héroes, El trío magnífico, Todos los hombres son hermanos, Hermanos de sangre, Shaolin Invincible y Discípulos de Shaolín. Todas editadas por Manga Films, remasterizadas y, hasta donde yo sé, con el metraje íntegro. Sé que han editado dos títulos más que, de momento, no tengo: Las 36 cámaras de Shaolin y Regreso a Shaolin. En las filmografías que aparecen en los DVDs, anuncian un montón de futuros títulos de la colección "Clásicos de las Artes Marciales", pero que yo sepa no han vuelto a sacar ningún título a la venta.

Centrémonos en Hermanos de sangre, dirigida por el que quizá sea el nombre más importante de la Shaw, jungo a Lau Kar Leung (o Liu Chia-liang): Chang Cheh; y protagonizada por tres de sus actores más carismáticos: David Chiang, Ti Lung y Chen Kuan-tai.

Ambientada en la Dinastía Ching, se centra en el general Ma Hsing I (Ti Lung), quien es asesinado por el que fuera uno de sus hermanos de sangre, Chang Wen Hsiang (David Chiang). Chang es arrestado al principio de la película y llevado ante un juez. Allí el preso (que se ha entregado voluntariamente) escribe su declaración y es a través de sus escritos cómo el espectador conoce su historia y qué le llevó a matar al general.

Con esta estructura, Ni Kuang y Chang Cheh (responsables del guión) consiguen ganar nuestra atención de inmediato, ya que siempre es interesante la figura del "cuentacuentos" para captar la atención del público en las primeras escenas (se me vienen a la cabeza otros dos ejemplos, como el Tiburón de Spielberg o La Niebla de Carpenter). Pero la idea se iría al traste si la historia que nos cuentan no fuera interesante: Chang Wen Hsiang y Huang Chung (Chen Kuan-tai) son dos bandidos que se dedican a asaltar a los que se cruzan en su camino. En cierta ocasión, pretenden atracar a Ma Hsing I, provocando una pelea a tres bandas en la que todos quedan soprendidos por las habilidades de sus adversarios. Cuando Chang decide dejar marchar a Ma, éste les regala el dinero que llevaba encima.

Momentos después, en la casa en la que viven Chang, Huang y su esposa Mi Lan (Ching Li), aparece Ma y convence a sus nuevos amigos para que le ayuden a concretar sus ambiciosos planes. Los tres luchadores se alían para enfrentarse a una banda de la que pronto se hacen líderes. Ya convertidos en hermanos de sangre, Ma comienza a sentirse atraído por Mi Lan. Ésta, harta de la fama de mujeriego de su marido, comienza a encontrar en Ma lo que echa en falta en Huang. Así, viven un conato de relación a escondidas que se ve truncada cuando Ma decide presentarse a las pruebas para entrar a formar parte del ejército Ming, mientras que Chang y Huang se encargan de adiestrar a su propia banda. Cuando Ma ha escalado en su carrera militar, decide convocar a sus "hermanos" y llevarlos con él al ejército. Pero eso también significa reencontrarse con Mi Lan, lo que desembocará en una situación en la que el honor y la amistad quedan sepultadas bajo la traición, el engaño y la violencia.

Hermanos de sangre es una película épica de artes marciales, de eso no cabe duda, pero si me ha gustado más que los otros títulos que he visto de la Shaw Brothers es porque, además de eso, es una historia contada con paciencia y atención al detalle (la utilización de una aguja para el pelo como símbolo del engaño, por ejemplo), en la que las escenas de acción están perfectamente integradas en su argumento, y con unos personajes carismáticos y creíbles a los que vemos evolucionar en la pantalla.

Por otro lado, según he leído, es una de las pocas películas de Chang Cheh en las que se muestra una relación de amor entre un hombre y una mujer, algo que puede parecer convencional para algunos, pero que es una rareza en la cinematografía de un director que se ocupó principalmente de retratar la amistad masculina en todas sus variantes (hay quien ve en su filmografía un fuerte componente homosexual). De este modo, y como sucede en tantas otras historias, el desencadenante de la acción es el amor: la pasión que sienten Ma y Mi Lan mutuamente es la que, junto a la ambición del primero, provoca el enfrentamiento entre tres personajes que habían sido íntimos amigos, hermanos de sangre como dice el título.

Aunque siempre es difícil ver las cosas con objetividad cuando se toca un tema que te apasiona, Hermanos de sangre podría ser fácilmente una de esas pocas películas que puede gustar a cualquier amante del cine, independientemente de sus gustos genéricos. Su clasicismo narrativo, su elegancia formal y la poca abundancia de hemoglobina hacen que sea una película de Kung-fu para todo tipo de públicos (que no es lo mismo que para todos los públicos), precisamente porque su historia es mucho más atractiva y emocionante que la de muchas otras muestras de su género.

Hermanos de sangre es, también, una de las últimas grandes aportaciones del género wuxia antes de que quedara en un segundo plano con el éxito de las películas de Kung-fu contemporáneas (después del éxito de Bruce Lee) y del chop-sockey (las comedias de kung-fu que pusieron de moda Jackie Chan, Samo Hung y Yuen Biao, por ejemplo). Precisamente, otro de los grandes aciertos de esta cinta es que mezcla el género wuxia de caballeros dinásticos con los combates de Kung-fu cuerpo a cuerpo, con una combinación realmente efectiva. Estamos pues ante una obra esencial, una de esas cumbres artísticas que todo género cinematográfico posee y que son las que trascienden a otras audiencias. Los más habituados al cine de Hong Kong podrán ver influencias de Hermanos de sangre en otros grandes títulos como Una bala en la cabeza, de John Woo (otra historia de amistad y traición) o Hero, de Zhang Yimou (en la forma en la que está narrada la cinta, con un personaje declarando ante otro en una situación muy similar).


Publicado originalmente en Natural High. Notas desde el futuro: Como ya ocurría en la reseña publicada sobre La casa de las dagas voladoras, en este post trato de justificar en cierto modo el hecho de considerar una película de artes marciales como una obra maestra, amparándome en su presunta validez para cualquier tipo de espectador. Error. Ahora dudo seriamente de que cualquier persona se acerque a títulos como este si no es un estudioso o un aficionado genuino del cine de hostias. Cualquier aproximación desde un punto de vista puramente cinéfilo o artístico, entendiendo como tal ese acercamiento al cine como Arte que se mide bajo un único criterio y en el que no existen divisiones genéricas o intencionales, me parece una pérdida de tiempo. Hermanos de sangre es una obra maestra por sí misma y tiene sentido como película de artes marciales, sin necesidad de ser comparada con obras de otros géneros o desvirtuada por la opinión de profanos o espectadores vagos. 

No hay comentarios: